boca de pozo
Francisco Lepore: «Se están haciendo cosas que nunca se hicieron en Neuquén»
El diputado provincial por Avanzar pasó por el programa Gente de Bien y habló de todo: la gestión de Rolando Figueroa, las obras en rutas y escuelas, la regulación de las apps de delivery, cómo se trabajan las leyes en la Legislatura y el mercado laboral de los abogados en la provincia.
Francisco Lepore es abogado, diputado provincial por Avanzar y una de las voces del oficialismo neuquino en la Legislatura. Pasó por el programa Gente de Bien, del canal En Loop, y en una entrevista extensa repasó los temas que más le interesan: gestión provincial, proyectos legislativos y mercado laboral. Lepore integra el bloque que da sustento parlamentario al gobierno de Rolando Figueroa, y desde ese lugar defiende la gestión con datos y argumentos propios.
Consultado sobre qué tiene de destacable la administración provincial, el diputado fue directo: «Lo que se está haciendo en educación no se hizo nunca en la historia de Neuquén». Según dijo, entre diciembre y marzo se ejecutaron más de 60 mil millones de pesos en obras de mantenimiento en escuelas, y hoy hay nueve establecimientos técnicos en construcción en distintos puntos de la provincia, algo que según su relato no ocurría desde hacía 15 años. En infraestructura vial, mencionó una inversión que según sus cifras ronda los 155 millones de dólares en obras activas, con una priorización que, dijo, «apuntó primero al interior», hacia localidades como Aluminé o Pehuenia que según el legislador no tenían acceso asfaltado.
En cuanto al empleo, Lepore destacó la creación del Ministerio de Trabajo y el programa Emplea Neuquén —que involucra a más de 600 empresas, según indicó— como herramientas para priorizar al trabajador local. También mencionó el programa Kimun, una práctica rentada en empresas con obligación de contratación, y nuevos créditos con tasa en UVA al 2% orientados a vivienda y mercado interno. Sobre las críticas al trato del gobierno con el empleo público, el diputado las relativizó: «Rolo está haciendo cosas que no se hicieron nunca, y eso tiene un valor». Señaló además que se reabrieron convenios colectivos que no se actualizaban desde 2015 y que más del 80% de la planta política del Ejecutivo es personal de carrera previo a la gestión de Figueroa.
El proyecto de ley para los repartidores
Uno de los temas más concretos que llevó Lepore a la entrevista fue el proyecto de regulación de las apps de delivery que presentó en la Legislatura. Contó que se reunió varias veces con repartidores de Neuquén y que lo que escuchó lo sorprendió: la mayoría había tenido antes un empleo en el sector privado formal y ganaba más trabajando con la aplicación. No pedían convenio colectivo ni horario fijo. Lo que pedían era saber cómo funciona el sistema que los maneja: por qué la tarifa cambia de un día para el otro, por qué las propinas aparecen en la cuenta diez días después sin poder verificar el monto original, por qué rechazar un pedido por inseguridad los deja fuera del sistema un día y medio, y por qué un accidente les destruye el ranking que tardaron meses en construir.
Ese último caso lo describió con detalle: un repartidor que estaba en el ranking 1 o 2 tuvo un accidente en moto, estuvo quince días sin trabajar y volvió en el puesto 6. Nunca habló con una persona física. Solo con el bot de la empresa, que le preguntaba por qué había cancelado el pedido. «Esas cosas hablan de una deshumanización que va mucho más allá de discutir si hay que llevarlos a un régimen de horario», dijo el diputado.
El proyecto apunta a tres cosas concretas. La primera: que los repartidores tengan acceso a un lugar de aseo, algo que hoy depende de la buena voluntad de un comercio o una estación de servicio. La segunda: transparencia algorítmica, es decir, que las plataformas estén obligadas a informar cómo calculan las tarifas, los criterios de sanciones y el funcionamiento de las propinas. La tercera —y para Lepore la más importante— es que las empresas tengan un representante legal en Neuquén: «No una oficina con marketing. Un representante con quien hablar cuando algo sale mal».
Lepore aclaró el límite que tiene la provincia: la regulación laboral de fondo es competencia nacional, no provincial, por lo que Neuquén no puede imponer relación de dependencia ni horarios. Lo que sí puede es exigir condiciones mínimas de operación en su territorio. Señaló a la Comunidad Económica Europea como el único bloque que avanzó en algo parecido sin entrar en la discusión de dependencia laboral.
La tensión también estuvo sobre la mesa: hay repartidores que temen que cualquier regulación haga que las plataformas se vayan. Lepore lo entiende, pero apuntó que «estas no son pymes», sino empresas con márgenes de ganancia importantes que ante cualquier exigencia suelen amenazar con irse o hacer caso omiso. En Neuquén, recordó, Cabify cumplió con los requisitos que se le pidieron. Uber siguió operando como si nada, ignorando incluso comunicaciones formales de la Legislatura.
Cómo se labura una ley: sin teje-maneje, pero con cuadernito
Lepore también se metió en el debate de la «escribanía»: cuando las leyes del gobierno salen por dos tercios, la oposición dice que la Legislatura es una escribanía del Ejecutivo; cuando no salen, dicen que el oficialismo no sabe acordar. Para él, esa crítica simplifica mucho lo que pasa adentro del recinto. «Las leyes importantes de este gobierno siempre salieron con buen caudal de votos, muchas arriba de los dos tercios, algunas con 30 o 28 votos. Pero hay que laburarlas», dijo.
Laburar una ley, explicó, es sentarse a discutirla y decidir hasta dónde llegás con las modificaciones. En leyes de empleo que él mismo defendió, hubo colegas que le pidieron sacar el artículo de multas a las empresas para acompañar el proyecto. Esa es la negociación real. Lo que descartó con énfasis es la versión oscura: «Eso no sucede. Si por cada ley tuvieras que negociar ese tipo de cosas, sería ilimitado, no hay forma». Lo que sí pasa, admitió, es el intercambio de acompañamientos entre bloques, y hay que tener memoria de eso. «¿Tenés un cuadernito anotando?», le preguntaron. «Más o menos», respondió.




