boca de pozo
Caputo despejó las dudas y ratificó la intervención sobre la inflación de enero
Tras la renuncia de Lavagna el Gobierno decidió postergar la actualización del nuevo IPC, que le daba 3,4.
Tras conocerse la renuncia de Marco Lavagna del INDEC, Luis Caputo terminó reconociendo que su salida está vinculada a las diferencias con la aplicación del nuevo método para medir la inflación. La metodología, que consistía en actualizar la lista de bienes y servicios y sus respectivas ponderaciones en el índice de precios al consumidor, se iba a aplicar la semana próxima, al difundirse la inflación de enero 2026. Según fuentes palaciegas, cuando el Gobierno vio el indicador, al que accede de manera anticipada, le exigió a Lavagna que de marcha atrás y desencadenó su salida.
Según algunos medios periodísticos, el IPC de enero había arrojado nada menos que 3,4 por ciento de inflación. Un número que confirmaría una tendencia hacia arriba y con malos augurios, porque el nuevo IPC pondera mejor el peso del costo de los servicios, que tendrán fuertes subas en los próximos meses.

«Marco tenía como fecha para implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar el cambio una vez que el proceso de deflación esté totalmente consolidado«, dijo Caputo. Para decirlo más difícil: el Ministro reconoció que aplicarán el nuevo índice cuando los favorezca.
El índice de las suspicacias
En línea con Caputo y con similar delicadeza, el jefe de Gabinete Manuel Adorni también aportó lo suyo para explicar la salida de Marco Lavagna: “Él tenía diferencias de criterios. Creía que enero tenía que ser la fecha para iniciar con la actualización de la canasta y nosotros no estábamos dispuestos porque implicaba generar suspicacias en términos comparativos”.
Tanto Caputo como Adorni explicitaron que es el Presidente quien no quiere que se aplique el nuevo índice. De esa manera, dejaron en claro que es una decisión política que se toma en el más alto nivel del gobierno, al tiempo que se desligaron de una decisión cuyos resultados, en otros tiempos, han llegado a tener consecuencias penales. En el mismo movimiento, terminaron de enterrar la credibilidad de un índice que ya muchos miraban de costado, pero que sobrevivía porque incluso sincerándose, daba cuenta de una dinámica de precios más amable que la retratada durante el gobierno de Alberto Fernández.



