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Neuquén

Cianobacterias en Neuquén: qué son, dónde aparecen y por qué generan alerta

La reciente detección en Picún Leufú volvió a encender las advertencias sanitarias en la provincia. Qué son estos microorganismos, cuáles son los riesgos y en qué lagos se registraron en los últimos años.

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La confirmación de cianobacterias en el embalse Ezequiel Ramos Mexía, a la altura de Picún Leufú, volvió a poner el tema en agenda. El municipio decidió cerrar de manera preventiva el club de pesca local y recomendó evitar el contacto con el agua durante al menos 72 horas, una medida que se repite cada verano en distintos puntos de la provincia cuando se detecta este fenómeno ambiental.

No se trata de un hecho aislado ni nuevo. En los últimos dos años, la presencia de cianobacterias en Neuquén se registró en varios embalses y lagos utilizados con fines recreativos, especialmente durante olas de calor intenso. Aunque su aparición no siempre implica un riesgo grave, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la prevención y la información para evitar problemas de salud.

Qué son las cianobacterias y por qué aparecen

Las cianobacterias son microorganismos que viven de forma natural en ríos, lagos y embalses de agua dulce. Su proliferación —conocida como “floración”— ocurre cuando se combinan ciertas condiciones ambientales: temperaturas elevadas, alta radiación solar, poco viento y un mayor nivel de nutrientes en el agua.

Durante estos episodios, el agua puede presentar una coloración verdosa, manchas superficiales, espuma o incluso una capa espesa de aspecto pastoso. En algunos casos también se percibe olor a barro o a pescado. Si bien no responden necesariamente a una contaminación puntual de origen humano, su presencia puede implicar riesgos para la salud de personas y animales.

El principal problema de las cianobacterias es que algunas especies liberan toxinas. El contacto con agua afectada puede provocar irritaciones en la piel, alergias, urticaria, conjuntivitis y otitis. En casos de ingestión accidental —algo común durante actividades recreativas— pueden aparecer síntomas gastrointestinales como vómitos, diarrea y dolor abdominal.

También se registraron molestias respiratorias por inhalación de aerosoles, especialmente en zonas con viento. Los especialistas señalan que los síntomas suelen manifestarse dentro de las 24 horas posteriores al contacto y recomiendan acudir a un centro de salud ante cualquier malestar, informando el antecedente de exposición.

Dónde se detectaron cianobacterias en Neuquén

Además del reciente episodio en Picún Leufú, en los últimos veranos se emitieron alertas en distintos puntos de la provincia. El embalse Ramos Mexía, en la zona de Villa El Chocón, fue uno de los más afectados, con niveles de alerta que llegaron a rojo en reiteradas oportunidades.

También se registraron floraciones en los lagos Mari Menuco y Los Barreales, donde las autoridades recomendaron extremar cuidados durante los días de calor extremo. En todos los casos, los monitoreos se enfocaron en el uso recreativo del agua y no en el consumo de red, que cuenta con procesos de potabilización específicos.

Cómo identificar el nivel de riesgo

Los organismos de control utilizan un sistema de “semáforo” para informar el nivel de riesgo. Cuando el agua presenta pequeñas manchas verdes dispersas, el riesgo es bajo y se recomienda evitar tragar agua y enjuagarse al salir. Si aparecen acumulaciones más densas, similares a pintura derramada, el riesgo es medio y se aconseja bañarse solo en sectores visiblemente limpios.

En los casos más severos, cuando se observa una capa espesa de color verde intenso o amarronado, el riesgo es alto y se prohíbe el ingreso al agua. También se recomienda mantener alejados a niños y mascotas, ya que son los más vulnerables a las toxinas.

Prevención e información, las claves

Desde el Ministerio de Salud provincial insisten en que no existen tratamientos preventivos específicos frente a las cianobacterias, por lo que la principal herramienta es la información. Evitar el contacto con agua afectada, respetar las alertas oficiales y consultar ante síntomas son las recomendaciones básicas que se repiten cada temporada.

La experiencia de los últimos años demuestra que las floraciones pueden variar en duración e intensidad, dependiendo del clima. Por eso, ante cada episodio, las autoridades recuerdan que actuar con prudencia es la mejor forma de reducir riesgos y disfrutar de los espacios naturales de manera segura.

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