boca de pozo
Giro del intendente Asaad: de la chacra al desarrollo inmobiliario
El resabio K dejó un negocio en la puerta de Vaca Muerta que Figueroa mira con recelo.
Hasta hace pocos años, José Asaad era el referente más combativo de los productores de Vista Alegre. Chacarero, peronista ortodoxo e hijo de un histórico dirigente del Partido Justicialista de Neuquén, había sido vicepresidente de PACVA, la agrupación de chacareros de Centenario y Vista Alegre que defendía las tierras bajo riego frente al avance inmobiliario.
Salía en las radios, encabezaba reclamos y se enfrentaba a los empresarios inmobiliarios, que empezaron a desembarcar en una localidad, que es la cuna del sistema de riego del Alto Valle de Neuquén y Río Negro.
Pero las cosas cambiaron. Hoy, desde el sillón municipal como intendente, Asaad da la misma pelea, pero para sus propios compañeros productores, lo hace desde el otro lado del mostrador. Incluso con un conflicto latente en el pueblo, que conecta el negocio inmobiliario, con un sector del kirchnerismo residual que vino de la mano de Juan Grabois, en la última etapa del gobierno de Alberto Fernández.

El Copade asegura que la consultora y el proyecto es de reordenamiento territorial. Pero los productores ven un negocio inmobiliario encubierto.
Asaad llegó a ser intendente con el Frente Neuquinizate, de la mano de Rolando Figueroa, e impulsado por un sector sobreviviente de ese armado. Sacó 1068 votos en las elecciones de 2023, con los partidos de esa fuerza. Traccionó con el sello del Frente Grande y una alianza a último momento con Libres del Sur. Con eso le pudo ganar al MPN de Gabino Jofré, que no estuvo lejos.
Está tan motivado el intendente de Vista Alegre que el sector rolista del PJ lo quiere para disputar el partido para el 2026, contra el sector de Parrilli y Martínez. Es un tema que el conoce bien, desde el menemismo, tiempos donde participaba de las internas peronistas en la provincia.
Asaad no vive hoy el mejor de los momentos. Hace poco estalló un conflicto que parecía controlado, o al menos guardado celosamente. Desde las huestes del Copade (que preside Ana Servidio) se filtró un mapa con un proyecto para lotear la mitad del pueblo, que desde lo formal es el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).

José Asaad viene del peronismo ortodoxo y tejió lazos con los peronistas de Figueroa .

Todo estaba muy callado hasta que los mismos productores ventilaron esta iniciativa que tiene como objetivo, en principio, lotear 750 hectáreas (después se dijeron que eran 100) y disfrazarlas como «zona de transición», es decir, como un área potencialmente urbanizable. Esto implicaría el fin de la zona productiva y la llave de Vaca Muerta dentro de la producción frutihortícola.
Si bien desde Copade y hasta el mismo Asaad rápidos de reflejos se encargaron de señalar que se trataba de una «información falsa», lo cierto es que sobra documentación de la maniobra que tiene a mal traer a la gestión. Se trata de un contrato que firmó el Copade por asesoramiento técnico por $256 millones, con la Cooperativa de Trabajo «Arquitectes de la Economía Popular», una consultora de La Plata vinculada presuntamente al dirigente Juan Grabois y que habría sido presentada por dirigentes del peronismo rolista local.

La consultora Arquitectes de La Plata contratada por el Copade, una peta peronista del gobierno loteado de Figueroa.
El acuerdo comenzó a ejecutarse el 1 de enero de 2025, con el objetivo de planificar el futuro urbano de Vista Alegre, una localidad de apenas 4.800 habitantes
El gobernador Figueroa había sido claro semanas atrás. “No se va a tocar una hectárea productiva más”. Sin embargo, el POT parece avanzar en sentido contrario. El plan plantea una supuesta “transición” de áreas rurales a urbanas, lo que en los hechos habilitaría loteos en chacras bajo riego.
Según fuentes técnicas, el suelo de Vista Alegre solo puede ser urbano o suburbano, y las chacras no pueden dividirse en parcelas menores a una hectárea. Pero los planos del POT muestran zonas intermedias que permitirían una reinterpretación de esa norma.
Y ahí está el negocio, fraccionar tierras frutícolas, venderlas como lotes “productivos”, y abrir la puerta a la especulación.
La chacra «de Grabois» y la del intendente
El eje del conflicto se ubica en el portal de ingreso a Neuquén, sobre la Ruta 7 y calle 15, a metros del Dique Ballester. Allí se encuentra la chacra ex Nardanone, vendida en diciembre de 2022 por $229 millones (unos US$ 675 mil al cambio de la época) a la Cooperativa COCAM, también vinculada a Grabois.
La idea es desarrollar un barrio popular “al estilo Milagro Sala”, algo que los mismos productores dde Vista Alegre se negaron. Se armó tal escándalo en su momento, que incluso hubo una propuesta para canjear esa chacra por otra tierra en Centenario.
Frente a esa propiedad, que está cerca del dique, está la chacra de Moño Azul, hoy propiedad de un poderoso empresario de Vaca Muerta, que realizó una jugada al comprar acciones en medios de comunicación. Allí se proyectaba hacer un hotel. ¿Es posible eso?
El problema es que la chacra del propio Assad está justo al lado. Y toda esa zona, que el POT define como “de transición”, podría pasar a área urbanizable con aval técnico del Copade. Para los productores esto no tiene nada que ver con la planificación, sino legalizar un negocio.
El entramado político
En la trama aparecen nombres conocidos. Ana Servidio, subsecretaria del Copade y ejecutora del contrato con Arquitectes de la Economía Popular, referente del peronismo técnico. Tanya Bertoldi, presidenta de la UPEFE, quien es muy cercana al círculo de desarrolladores inmobiliarios, en la e´poca en la que su tío, Javier Bertoldi, tres veces intendente de Centenario, loteó 610 hectáreas rurales en 2012. Hoy la mayoría de esas hectáreas aún no terminan de desarrollarse.
También está Marcelo Zúñiga, subsecretario de Producción, operador político entre el gobierno de Figueroa y el universo de algunas organizaciones y cooperativas de productores.
El resultado es una alianza entre actores del PJ de Figueroa y el kirchnerismo territorial, donde las viejas redes del poder se reciclan bajo el nuevo relato de la “economía popular”.






