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Carlos Coggiola: de la militancia peronista al proyecto colectivo de la neuquinidad
La conversación con el diputado Carlos Coggiola en el programa Gente de Bien, del stream En Loop, dejó un retrato político y personal que va de su historia familiar al debate sobre la neuquinidad, la obra pública y el futuro de Vaca Muerta
En una entrevista extensa en Gente de Bien, el diputado provincial Carlos Coggiola repasó su infancia, su vocación temprana por el derecho, su trayectoria en el peronismo y su salida crítica del PJ neuquino. También analizó el liderazgo de Rolando Figueroa, la necesidad de superar los personalismos, el rol de la obra pública y la diversificación de la economía neuquina en tiempos de Vaca Muerta.

La entrevista se desarrolló en el programa Gente de Bien, el stream de En Loop, con un formato largo que permitió un recorrido por la biografía y las ideas de Coggiola más allá de las respuestas habituales de agenda coyuntural. El diputado abrió el diálogo con recuerdos de su infancia en Los Álamos de Rosauer, en el vivero entre Chañar y Villa Manzano, donde su padre le pateaba penales entre dos árboles mientras él relataba como si estuviera en la cancha, hasta que la muerte temprana de su padre por una deficiencia renal cambió la vida familiar y obligó a su madre a desempeñar el rol de padre y madre. Esa experiencia, marcada por el esfuerzo de su madre que volvió a trabajar en el galpón de empaque, se combinó con una apuesta fuerte por la educación, como cuando ella decidió enviarlos a estudiar inglés a Cinco Saltos y lo impulsó a completar la secundaria en Villa Manzano y luego la carrera de abogacía en Roca.
Coggiola contó que abrazó muy joven la vocación por el derecho, que desde chico decía que quería ser abogado, “discutidor” y terco, y que empezó a trabajar en el estudio de Marcelo Tarán y Guillermo Correa incluso antes de recibirse, en un ámbito profesional que considera su segunda escuela. Recordó que Tarán luego fue presidente del Tribunal Superior de Justicia y que, pese a su larga trayectoria política, nunca dejó de ejercer la profesión, con casi cuatro décadas de práctica continua. En el plano personal, describió una familia numerosa: seis hijos, tres varones y tres mujeres, con formaciones en ingeniería industrial, arquitectura, ingeniería electrónica, ingeniería química y arquitectura, y una hija menor de 16 años, Isabela, que quiere ser abogada y a la que define como la que más “problemas” le da, aunque destaca que todos son buenos estudiantes y “buenos chicos” en una época en la que, según él, se escuchan más llantos que risas.
Al hablar de política, Coggiola situó sus primeros pasos militantes en la universidad y luego en el peronismo, en el PJ, donde tuvo un rol relevante en la defensa jurídica de la candidatura del intendente Galia en Cipolletti a mediados de los años 90, su “primera victoria jurídica” frente al partido provincial. Relató una historia familiar en la que su padre era radical y su abuelo peronista, y cómo se sintió cómodo en el justicialismo aun cuando, con el tiempo, terminó proscripto de hecho por el sector que conducía Óscar Parrilli en el PJ neuquino desde 2003. Criticó que, bajo esa conducción, quienes no pensaban igual quedaran excluidos del derecho a ser llamados peronistas, y atribuyó a ese proceso el éxodo masivo de dirigentes y afiliados, la pérdida de intendencias y concejalías y la reducción del PJ a una representación muy menor en la Legislatura, pese a que en el plano nacional el peronismo alcanzaba triunfos electorales contundentes.
En el plano nacional, Coggiola distinguió entre sus expectativas iniciales sobre el gobierno de Néstor Kirchner y su mirada crítica sobre lo que ocurrió después, con la conducción de Cristina Fernández. Señaló que muchos dirigentes se sintieron habilitados para armar “sus propios kioscos” y líneas internas, y sostuvo que el abuso y exceso en nombre del “estado presente” terminó contribuyendo a la llegada del actual presidente Javier Milei, a quien define como una reacción a lo que “supimos conseguir”. En el ping pong final, llegó incluso a afirmar que Milei no califica como presidente en su mirada personal, al tiempo que fue muy duro tanto con Mauricio Macri por el endeudamiento externo como con el ciclo kirchnerista por los negocios vinculados a la obra pública, ejemplificando con el caso Austral Construcciones.
Consultado sobre los personalismos y su compatibilidad con el gobierno de Rolando Figueroa, Coggiola diferenció entre liderazgos fuertes que encabezan proyectos colectivos y personalismos que se reducen a proyectos individuales o de pequeños sectores. Ubicó su crítica al PJ neuquino en este segundo grupo y, en contraste, reivindicó que la neuquinidad y la coalición que llevó a Figueroa al poder se construyeron con partidos que tienen votos propios y protagonismo, mencionando a figuras como Leticia Estévez en el PRO y Soledad Martínez en Educación. Destacó que, pese a las diferencias ideológicas, pudieron acordar un “paraguas neuquino” centrado en la defensa de la provincia, la obra pública y un proceso de desarrollo colectivo, y se mostró convencido de que la impronta de este gobierno no responde a un objetivo personal o sectorial, sino a una construcción compartida que busca sacar a Neuquén del esquema de campañas permanentes y macrocefalia en la Confluencia.
En esa línea, comparó la situación actual con las últimas gestiones del MPN, criticando la “macrocefalia” que replicaba el centralismo porteño en la provincia y dejaba un interior postergado frente a una confluencia desarrollada y un corredor petrolero incipiente. Reconoció la obra pública de la gestión de Jorge Sobisch, como hospitales, la duplicación de la Ruta 7, la terminal y el Ruca Che, pero cuestionó la pérdida de prioridad en obras estratégicas en los gobiernos posteriores, que según él se concentraron en “canchitas de césped sintético” mientras se financiaban con fondos nacionales viviendas y jardines que maquillaban la falta de inversión propia. Valoró, en cambio, que la actual gestión provincial haya modificado la lógica de la responsabilidad social empresaria de las petroleras, pasando de donaciones menores a esquemas de becas millonarias, financiamiento de rutas clave y debates legislativos para que las operadoras financien obras públicas que ellas mismas utilizarán.
Sobre su tarea legislativa y el origen de Neuquén Federal, Coggiola recordó que en su gestión anterior presentó 403 proyectos, de los cuales 56 llegaron a ser sanciones, y que hoy se asume como parte del equipo de gobierno que conduce Figueroa, sin dejar de ejercer la iniciativa propia pero subordinando el “norte” político a la conducción del gobernador. Mencionó proyectos como la exención de presentación de balances para asociaciones civiles pequeñas, la limitación del uso de celulares en el aula, y su trabajo en un proyecto de regulación de la inteligencia artificial junto a especialistas de la UBA. Reivindicó especialmente el rol de Neuquén como faro en materia de reformas procesales, con el primer modelo adversarial penal del país, el nuevo Código Procesal Civil adversarial vigente desde el 1 de agosto, y el avance hacia un Código Procesal de Familia y un nuevo Código Provincial de Faltas, todos construidos con participación de universidades, colegios de abogados, magistrados y recorridos territoriales previos a su sanción.
Al abordar Vaca Muerta y la energía, Coggiola insistió en que el gas y el petróleo deben ser pensados como recursos estratégicos para la industrialización y la diversificación de la economía neuquina, más que como simples commodities. Valoró el gasoducto Néstor Kirchner pese a sus críticas al kirchnerismo, y subrayó que el proyecto de GNL con la planta separadora de gases en Plaza Huincul es un ejemplo de industrialización en origen. Anticipó que se están estudiando alternativas para la PIAP que permitan producir amoníaco para el campo argentino y habló de la necesidad de usar el gas para industrializar, con costos de transporte más bajos y mejores conexiones con puertos chilenos a través de pasos como Pichachén, Zapala y corredores bimodales que incluyan peajes provinciales en rutas limítrofes[1]. La entrevista cerró con un ping pong donde definió a Figueroa como “conductor”, eligió siempre la opción positiva para River, y condensó su afecto por la provincia en una definición simple: Neuquén como “tierra bendita”.





