boca de pozo
Para sorpresa de nadie
Los analistas empiezan a notar que el ajuste pierde apoyo popular y Milei está desconectado de la realidad.
El círculo rojo empieza a advertir que «el candidato es el proyecto» y los analistas descubren que Milei está desconectado con la realidad. ¿Sorpresa o coartada?
Jonatan Viale resumió el 26 de septiembre con una frase lo que el periodismo afín al Gobierno empezaba a procesar: «No está bueno que el gobierno se fabrique una realidad paralela«. El disparador fue la entrevista de Milei con Bloomberg, donde el presidente dijo que no veía «ningún problema con el crecimiento» mientras el INDEC acababa de publicar que la actividad cayó 2,9% en julio, la peor caída mensual desde la pandemia. Industria manufacturera: -4,6%. Comercio: -5,1%. Construcción: -3,3%.
Días antes La Nación publicaba un análisis con focus groups donde exvotantes de Milei verbalizaban lo mismo: «Tiene una desconexión con la realidad.» «Empezó a negar la realidad.»
La pregunta, es por qué empezó ahora a sorprenderle a cierto periodismo la singularidad con la que el Presidente interactúa con la realidad.
El programa que ya existía
El ajuste de Milei no es una novedad histórica ni una improvisación. La Argentina ya aplicó variantes del mismo manual al menos otras tres veces: Martínez de Hoz (1976-1981), Menem y De la Rúa (1991-2001) y Macri (2015-2019). Apertura comercial, desregulación financiera, endeudamiento, ajuste del gasto público, tarifas liberadas, tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. El libreto tiene los mismos capítulos en el mismo orden y produce los mismos resultados en las mismas poblaciones: primero estabilización macroeconómica, después deterioro del salario real y el consumo, desempleo, mora y recesión.
Haciendo una analogía con el terreno de la ficción, «los argentinos avalaron en las urnas el estreno de la nueva temporada de una serie muy conocida», escribió Diego Rubinzal en Página 12 en enero de 2024.
«En otras palabras, el programa de liberalización de La Libertad Avanza es similar (aunque más extremo) al régimen económico impulsado por la última dictadura cívico militar, el menemismo y el macrismo. Cada una de esas experiencias tiene caracteres distintivos en función a la realidad argentina, el contexto geopolítico y/o la legalidad/legitimidad popular, pero comparten una idéntica filosofía de libremercado», afirmaba el economista Diego Rubinzal hace dos años y ocho meses.
Los datos que hoy alarman a los periodistas y analistas más notorios del mainstream estaban proyectados desde el primer día. El salario mínimo real cayó 40,5% respecto de noviembre de 2023. Hay 246.312 puestos formales perdidos desde que Milei asumió. La morosidad bancaria llegó al 12,8%, máximo en 20 años. Más de 3 millones de deudores son irrecuperables, un 60% más que hace un año. La pobreza, medida de la forma más displicente posible, alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre de 2026, sumando 2 millones de nuevos pobres respecto al semestre anterior. El riesgo país superó los 600 puntos, un 50% más alto que en julio.
¿Pero alguien que haya leído libros y participado de la conversación pública de la Argentina durante los últimos veinte años puede sorprenderse por estos resultados?
Las advertencias estaban ahí
En octubre de 2023, semanas antes del balotaje, la psicóloga Nora Merlin describía en Canal Abierto los rasgos que observaba públicamente en Milei: «Hay una incontinencia verborrágica agresiva, violenta, misógina, hostil.» Sin hacer diagnóstico, señalaba rasgos «incompatibles con la democracia» y advertía que «la dinámica del poder, la soledad del poder y la estabilidad del poder solamente van a acentuar su inestabilidad«.
En noviembre de 2023, 2.400 profesionales de la salud mental firmaron un comunicado advirtiendo sobre las consecuencias de un triunfo de Milei. Fueron ignorados o ridiculizados. Pero advirtieron allí que un triunfo de Milei no sólo era riesgoso para la psiquis del candidato que resultaría electo sino también para la de los electores.
El biógrafo Juan Luis González, autor de El loco, fue más directo: «Creo que hay un tema de salud mental grave y preocupante en Milei. Un tema de inestabilidad emocional grave y preocupante. Creo que la dinámica del poder solamente van a acentuar su inestabilidad«. Era octubre de 2023.
En febrero de 2024, el senador José Mayans pedía una pericia psicológica y decía que Milei «tiene sus facultades mentales alteradas». Era parte de la oposición: fue descartado como operación política.
En agosto de 2026, fue la propia Victoria Villarruel -compañera de fórmula, vicepresidenta electa con el mismo voto- quien señaló públicamente su preocupación por el estado de salud mental del presidente. Otra que se acordó tarde, pero incluso antes que el periodismo. La respuesta del oficialismo fue pedirle la renuncia.
La sorpresa como coartada
Pero la pregunta ya no es sobre las características del Presidente, que, como todos, pasará, sino sobre quienes descubren ahora lo que estuvo a la vista siempre. Ellos seguirán proyectando un enfoque enloquecedor sobre el presente argentino.
El periodismo que hoy «advierte» sobre la desconexión de Milei con la realidad es, en gran medida, el mismo que en 2023 presentó ese rasgo como una excentricidad pintoresca, como una forma de autenticidad. «Dice lo que piensa».
Hace un año esa desconexión con la realidad era tomada como un «punto de vista», pero ahora que el ajuste pierde licencia social los que ayer pasaban las noches de sábado en la Quinta de Olivos hoy advierten la falta de empatía y sensibilidad del mandatario.
La diferencia entre antes y ahora no está en Milei, está en las encuestas. Las elecciones se acercan y las consultoras muestran que su aprobación está empatada en imagen positiva con Kicillof.
El candidato es el proyecto, decía La Cámpora en 2015, cuando pedían amargamente votar por Daniel Scioli. Algo así, pero con mayor coherencia empieza a ensayar el stablishment y sus voceros para pasarle el bastón a otro candidato y atribuir los efectos del programa económico a las características psíquicas de un Presidente que se pasea por el mundo con el inconsciente a la intemperie.





