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boca de pozo

El regreso de Sobisch que preocupa (o conviene) a Figueroa

Su candidatura puede contener el voto que se fuga a los libertarios o partir el MPN.

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Jorge Sobisch eligió Centenario para volver a la actividad territorial del Movimiento Popular Neuquino, y el lugar dice tanto como el discurso, que hizo recordar a la vieja militancia, hoy suplantada por los influencers de gestión. Fue la única de las 22 seccionales donde los afiliados votaron en la última renovación de autoridades y donde al oficialismo le dolió tener un grano en el cuerpo. Para muestra basta un botón, y si la interna hubiese estado abierta, otra habría sido la película, todo con el diario el lunes.

Ante una sede colmada, el exgobernador habló para esa militancia: «Tenemos que volver a ser los que fuimos, tenemos que abrir las puertas del partido«.

Y lanzó la frase que buscaba instalar: «Les estoy avisando a todos que el Movimiento Popular Neuquino no está muerto».

Aclaró enseguida que no lo está por él, sino «por los miles y miles de mujeres y hombres con los cuales nos vamos a encontrar a lo largo y a lo ancho de la provincia».

Claudio Machado (izquierda) y Juan Galati RTando (derecha) se saludaron sin problemas y de buen tino al término de la elección.

Prueba de ello es cómo en Centenario la Lista Roja de Claudio Machado le ganó 487 a 344 a la Celeste y Blanca de Juan Galati Rando, el sector alineado con la conducción que hoy encabeza Gabriel Álamo. En un partido que resolvió todo sin competencia en el resto de la provincia, Centenario fue la seccional que no se rindió y donde perdieron los interlocutores.

El destinatario no era solo la militancia. La nueva conducción del MPN definió que no llevará candidatos propios en 2027 y que acompañará la reelección de Rolando Figueroa, el dirigente que rompió con el partido y lo desalojó del poder en 2023 con La Neuquinidad. Para buena parte de los afiliados, eso fue una rendición sin pelea.

Sobisch ya había calificado de «proscripción» la última interna: exigir unos 9.000 avales sobre un padrón de 89.000 afiliados en 31 días dejó una sola lista en carrera. También advirtió que el MPN corre el riesgo de convertirse en «una colectora del gobierno». Este lunes presenta ante la Convención partidaria un proyecto de reforma de la Carta Orgánica para cambiar la cantidad de avales y los plazos de las internas.

Jorge Sobisch y el MPN: «Vamos a llegar a la Gobernación»

El discurso tuvo un tramo de campaña explícita. Sobisch habló de gobernantes «justos» e «inteligentes» que llevan «en su alma la semilla de los sueños» de los neuquinos, y cerró con una promesa: «Vamos a llegar a la gobernación de la provincia, para devolverle a ustedes lo que nos dan».

Jorge Sobusch y Rolando Figueroa.

En la misma jornada confirmó que se prepara para competir en 2027 y cuestionó la gestión provincial: dijo que el volumen de recursos de Neuquén no se traduce en respuestas en salud, educación, seguridad y empleo. En Cutral Co, el espacio Unir de Denis Ferragut ya anunció un acuerdo con él y prepara un acto conjunto. El cruce con Figueroa venía de antes, cuando el gobernador reclamó a comienzos de septiembre abrir paso a las nuevas generaciones y Sobisch recogió el guante.

¿Fuelle para Figueroa?

La primera lectura es que la vuelta de Sobisch, lejos de dañar al gobernador, podría servirle. En Neuquén, la gobernación se define por simple mayoría. El votante del MPN que no acepta subordinarse a La Neuquinidad tiene hoy una salida casi natural: La Libertad Avanza. Una candidatura de Sobisch retendría a ese elector, justo el más disputado entre Figueroa y los libertarios. Con la oposición partida, el oficialismo compite con ventaja. Desde esa óptica, el viejo caudillo funcionaría como un fuelle que frena la fuga hacia Milei.

Hay quienes van más allá y leen un posible entendimiento con Nadia Márquez, hoy senadora y referente de LLA en Neuquén. La historia común existe: Márquez llegó al Concejo Deliberante en 2019 por la Democracia Cristiana, con Sobisch como candidato a intendente, y en 2021 fueron juntos en la propuesta para diputados nacionales.

Pero esa relación terminó mal. A fines de 2022, cuando ella se sumó a la candidatura de Figueroa, Sobisch salió públicamente a hablar de «roces internos» por el lugar que ocupaba. No hay hoy elementos que confirmen una coordinación.

Y hay un dato: las dos hipótesis no pueden ser ciertas a la vez. Si Sobisch retiene el voto que se iría a LLA, perjudica a Márquez. Un acuerdo con ella solo tendría sentido si la apuesta es la contraria: erosionar el voto MPN que el partido pensaba transferirle a Figueroa. A menos que un partido quiera atentarse contra sí mismo, algo que sería muy perverso (o no).

O un problema real para Figueroa

Esa es la tercera lectura, y la que más debería preocupar en Casa de Gobierno. El respaldo orgánico del MPN a la reelección es parte de la cuenta del gobernador. Cada afiliado que Sobisch moviliza es un voto que ya no se transfiere automáticamente. Su discurso sobre la gestión es de oposición, no de aliado, y su sola presencia desarma el relato de renovación generacional que Figueroa construyó para diferenciarse del viejo MPN.

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Por ahora, Sobisch trae una pregunta que la conducción de Álamo prefería no contestar: si el MPN todavía tiene votos propios o si ya los entregó. La primera respuesta llega hoy en la Convención. La segunda, en cuánta gente logre reunir fuera de Centenario.

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