Política
Guerra en Medio Oriente: el petróleo supera los 118 dólares y los mercados temen un «lunes negro»
La escalada bélica entre Estados Unidos e Israel contra Irán provoca un salto histórico en los combustibles.
El recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente desató un terremoto financiero global en el inicio de esta semana. En las primeras operaciones de los mercados asiáticos, el precio del barril de petróleo experimentó una subida vertical, superando la barrera de los 118 dólares tanto en el Brent europeo como en el WTI de Estados Unidos. Estos incrementos, que oscilan entre el 25% y el 27%, reflejan el pánico de los inversores ante la mayor caída histórica en la provisión de crudo, estimada en unos 20 millones de barriles diarios según la consultora MacroEdge.
El impacto en los mercados globales
La apertura de este lunes ha confirmado los peores pronósticos de los analistas. En la región de Asia-Pacífico, las bolsas sufrieron desplomes pocas veces vistos: el índice KOSPI de Corea del Sur cayó un 8%, mientras que el Nikkei japonés se hundió un 7%. Por su parte, el S&P ASX200 de Australia marcó un rojo del 4%, anticipando lo que podría ser un «lunes negro» para las plazas bursátiles de todo el mundo.

En los Estados Unidos, los futuros de Wall Street también muestran signos de debilidad antes de la apertura oficial. Los indicadores de las empresas industriales más importantes (US30 y US500) registran bajas de hasta el 2%, pero la mayor preocupación se centra en el US2000, que mide a las pequeñas empresas y cae casi un 4%. Este sector ya venía golpeado tras la decisión de BlackRock de aplicar un «corralito» financiero el pasado viernes, limitando los retiros de capital en uno de sus fondos de crédito privado al 5%, frente a solicitudes que rozaban el 10%.
El factor Irán y la seguridad energética
La disparada de precios responde directamente a los ataques contra refinerías y depósitos estratégicos en territorio iraní y el Golfo Pérsico. La tensión se centra especialmente en la isla de Kharg, punto neurálgico por donde transita el 90% de las exportaciones petroleras de Irán. Desde Israel, el líder opositor Yair Lapid ha abogado públicamente por la destrucción total de la industria energética iraní como método para desestabilizar al régimen, una postura que parece contar con un amplio consenso interno en dicho país.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre la situación a través de sus redes sociales. Bajo la firma «Presidente DJT», el mandatario asumió que el conflicto generará un traslado directo a los precios y un aumento de la inflación interna. Sin embargo, justificó el costo económico al afirmar que «la destrucción de la amenaza nuclear iraní es un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo».
Commodities en alza y el escenario local
La crisis no se limita al «oro negro». La incertidumbre ha contagiado a otros commodities esenciales para la energía y la alimentación. La soja, insumo básico para el biodiesel, registra subas considerables, al igual que el maíz y el trigo. Si bien este escenario de precios altos podría representar una oportunidad para las exportaciones argentinas, genera un dilema para los productores locales.
Los «chacareros» se enfrentan hoy a una decisión: aprovechar los valores actuales para liquidar sus cosechas o esperar a que el conflicto termine de decantar, evaluando el impacto final tanto en la cotización de los granos como en la volatilidad del tipo de cambio local. Mientras la guerra continúe, la volatilidad será la única certeza en un mercado que intenta asimilar una crisis de suministros que ya supera, con creces, a la histórica Revolución Islámica de 1976.



