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Política

Boleta Única Papel: cómo votarán los argentinos en 2025

El sistema se implementará en las próximas elecciones. Pros y contras de su funcionamiento.

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Por Silvana Reñones (*)

La forma en que votamos es fundamental en un proceso electoral.  La boleta es el nexo entre las preferencias de la ciudadanía y la responsabilidad de partidos, candidatos y candidatas.

Esto hace que sea sumamente relevante contar con un instrumento que garantice que, manteniendo el resto de las variables constantes, todas las opciones políticas tengan iguales posibilidades de ser elegidas.

En nuestro país, el instrumento de votación que se utiliza para las elecciones nacionales, y en la mayoría de las provincias, es la boleta partidaria de papel.

En la que cada agrupación política o lista está representada en una boleta de categorías diferentes adheridas entre sí. Los partidos son los responsables de diseñar, imprimir –con aprobación judicial previa–, distribuir y custodiar las boletas el día de la elección.

Diputados respaldó la Boleta Única Papel con el rechazo de Unión por la Patria.

Si un partido no puede distribuir las boletas en todo el territorio donde compite, y garantizar su disponibilidad durante toda la jornada electoral, el electorado no encontrará la oferta electoral completa en el cuarto oscuro y sus candidaturas encontrarán límites para ser elegidas.

Boleta Única Papel: el respaldo político

El pasado 1° de octubre la Cámara de Diputados de la Nación aprobó la adopción de la Boleta Única en Papel (BUP), cuya media sanción ya había dado la Cámara Alta.

La iniciativa impulsada por La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, Encuentro Federal, Innovación Federal y la Coalición Cívica, recibió 143 votos afirmativos, 87 negativos y 5 abstenciones.

Desde Unión por la Patria rechazaron el proyecto, mientras que la Izquierda optó por abstenerse; de esta manera, se espera que para las elecciones legislativas nacionales de 2025 no se utilice más la boleta múltiple partidaria sino el nuevo instrumento de votación.

La reforma supone la implementación del diseño utilizado en Mendoza, donde la oferta partidaria se divide en filas horizontales para cada una de las categorías a cargos electivos, y columnas verticales para cada una de las agrupaciones políticas que compiten.

Por cada tramo y por cada alianza electoral habrá un casillero vacío: el elector deberá seleccionar solamente una opción por cada categoría. Si marca dos o más casilleros el voto se considerará nulo. Si no marca ningún casillero se considerará voto en blanco en esa categoría específica. En ese sentido, no habrá un casillero específico para el voto en blanco.

Si una agrupación política no presenta candidatos en alguna de las categorías se incluirá en ese espacio la inscripción «No presenta candidato».

Lápiz, fotos y casilleros: ¿Cómo se vota?

Para la categoría Diputados Nacionales, la boleta tendrá impresos los nombres de los primeros 5 candidatos de la lista. Además, se incluirán fotos a color de los primeros dos candidatos (según la ley de paridad de género serán un hombre y una mujer, o viceversa).

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En tanto para la categoría Senadores Nacionales, aparecerán con foto los dos candidatos titulares, al igual que los candidatos a presidente y vicepresidente.

Las listas completas de postulantes deben ser publicadas en afiches o carteles en cada cabina de votación, asegurándose que tengan una adecuada visibilidad.

Respecto del orden de ubicación de las listas de las coaliciones electorales se resolverá por sorteo y el Ministerio de Interior, a través de la Dirección Nacional Electoral (DINE) sería el responsable de imprimir y distribuir las boletas en todo el país.

De esta forma, el votante recibirá en mano la boleta única de parte de las autoridades de mesa, en el cuarto oscuro -box de votación o biombo- marca sus opciones con un lápiz o una lapicera e introduce esa boleta en la urna.

Elecciones 2025: convivencia de dos sistemas

Es importante destacar que como el sistema de Boleta Única de Papel se implementará solo en cargos nacionales, convivirá con los distintos sistemas electorales locales en las provincias.

Esto quiere decir que cada distrito puede mantener su actual formato de votación, aunque deberán utilizar el sistema de BUP para elegir legisladores nacionales en 2025.

Para las provincias que ya tienen contemplada la Boleta Única de Papel en sus elecciones locales tendrán que usar urnas y planillas por separado.

En el caso de la Provincia del Neuquén, de celebrase las elecciones provinciales en forma simultánea con las nacionales, se deberá utilizar la BUP para los cargos nacionales y la Boleta Única Electrónica (BUE) para los cargos provinciales y municipales.

La adopción de la BUP, aunque puede conllevar beneficios potenciales, como la simplificación y garantización de la oferta electoral, tiene riesgos y considerables costos asociados, tanto en términos de fiscalización, complejidad del escrutinio, aumento del gasto, y la ruptura de los vínculos partidarios.

Así, mientras algunos sectores como El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), sostienen que su implementación permitirá una distribución equitativa y garantiza el acceso a una oferta electoral completa, ya que al ser gestionada por el Estado y no por los partidos políticos, todos los partidos y candidatos tendrán la misma visibilidad y oportunidades.

De esta forma, se equilibrarían las condiciones de competencia electoral, mejorando la experiencia de los votantes, al evitarse errores asociados al corte de boleta partidaria, además de reducir la posibilidad de prácticas indebidas como el robo o la desaparición de boletas.

El riesgo del voto nulo

En tanto, hay quienes sostienen, que, con el sistema de boletas partidarias utilizado actualmente a nivel nacional, el elector puede identificar con facilidad la opción de su preferencia, ya que cada partido tiene su propia boleta.

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Esto permite una emisión rápida del voto y una simplicidad en el proceso que facilita tanto la elección como el conteo de los sufragios.

En tanto, la BUP podría complicar este proceso ya que, al agrupar todas las opciones electorales en una sola hoja, incrementaría la posibilidad de errores por parte de los votantes generando un mayor número de votos nulos o impugnados.

Por otro lado, en los distritos que celebren elecciones provinciales y municipales de forma simultánea con las nacionales, el tamaño de la BUP al tener que incluir a todos los candidatos de diferentes categorías y niveles de gobierno, puede ser considerablemente grande, lo que dificultaría su manejo y lectura, especialmente para personas mayores o con dificultades visuales.

Los costos de la boleta

En cuanto a los costos, si bien los defensores de la BUP sostienen que abarataría los gastos del sistema electoral al reducir la cantidad de boletas necesarias, lo cierto es que la boleta única requiere de un papel y una impresión especial, debido a sus características de diseño, medidas de seguridad y tamaño.

Este tipo de papel no solo es más caro por su gramaje, sino que también requiere medidas adicionales de seguridad para evitar falsificaciones como el sello de agua, códigos de barras e imprimes a ambos lados, lo que incrementa aún más los costos. Esto sin contar el mayor esfuerzo y gasto en capacitación de las autoridades de mesa y de los electores, ante la nueva modalidad de emisión del sufragio.

Además, la producción y distribución de la BUP representa un desafío logístico considerable. En el sistema empleado hasta ahora, las boletas de cada partido eran producidas y distribuidas por las propias fuerzas políticas, lo que distribuye la carga de trabajo y costos. Con la BUP, el Estado será el responsable de imprimir y distribuir todas las boletas, lo que implicaría un esfuerzo adicional y mayores gastos en comparación con el sistema actual.

También, con la centralización de la impresión, la Dirección Nacional Electoral (DINE), dependiente del Poder Ejecutivo, debería coordinar de manera eficaz y eficiente el diseño base de la BUP con la Cámara Nacional Electoral (CNE), más los diseños particulares de los Juzgados Federales o Juntas Nacionales, según la etapa del ciclo electoral. Por si fuera poco, Argentina carece de diversidad de ámbitos donde realizar la impresión de las BUP. Apenas un puñado de empresas estarían en condiciones de confeccionar este tipo de boleta única con todos sus requisitos.

En cuanto a la fiscalización, con la BUP los partidos políticos requerirán la misma organización de fiscales en cada mesa de votación, porque seguirán siendo necesarios para verificar la identidad de los electores, controlar que no se incorporen boletas apócrifas en la/s urna/s y una especial atención para el recuento de los votos.

Los tiempos del escrutinio

En relación con los tiempos del escrutinio de mesa y el provisorio, es de esperar que con la BUP se alargará la duración del proceso de votación así como del escrutinio, especialmente con la eliminación (como se hizo en el Senado Nacional) de la posibilidad de “votar lista completa”.

Dentro de las desventajas, se destaca el debilitamiento de los partidos políticos, producto de su diseño, ya que  solamente se exhibe el logo del frente o coalición electoral y la cara de los candidatos que encabezan cada lista, personalizando la política y permitiendo, además, “esconder” a los demás candidatos.

La realidad, es que aun cuando a algunos actores mediáticos y/o partidarios irresponsablemente agitan el fantasma del “fraude” al que sería propenso el sistema actual,  la boleta múltiple partidaria, entre 1983 y 2023, se utilizó en  10 elecciones presidenciales y 21 elecciones legislativas nacionales(además de su extendido empleo a nivel provincial) y  ninguno de esos procesos electorales existieron elementos contundentes que hayan limitado las reales posibilidades de los partidos en competencia por hacerse de la victoria. Sin ir más lejos, en 2015 la principal fuerza opositora le ganó al oficialismo la presidencia por muy escaso margen y no hubo ni una denuncia de fraude ni nadie le negó legitimidad a la fórmula triunfante.

Argentina tiene un sistema electoral que funciona. Esto es: cumple con los objetivos mínimos y consensuados de una democracia contemporánea. Las elecciones son libres, limpias, transparentes y se consideran legítimas por todos los actores involucrados (jueces, partidos políticos y ciudadanos), razón por la cual, entiendo que  el modo más efectivo de analizar el impacto de  la BUP,  es prescindir de atribuirle a la boleta partidaria dificultades que no tiene, ni a esta  soluciones que no ofrece.

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Ningún sistema de emisión del sufragio es perfecto. Todo sistema tiene ventajas y desventajas, razón por la cual la BUP debe ser analizada con una mirada integral que contemple su combinación con el  régimen de partidos políticos, el sistema de primarias abiertas,  con las listas cerradas y bloqueadas, con las fórmula utilizada para distribuir bancas en diputados y senadores, con los cronogramas electorales en clave federal, abriendo el debate a la posibilidad de avanzar con una reforma integral que fortalezca el sistema electoral.

(*) Abogada y consultora en Derecho Electoral

Silvana Reñones es abogada neuquina y especialista en Derecho Electoral.

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