Neuquén
El «superministerio» aún sin ministro
El desembarco de Marcelo Severini no está claro. Aún no hay orden en la gestión provincial.
Rolando Figueroa dibuja en el aire el arranque real de su gestión de gobierno, a casi diez meses de su asunción, en lo que puede denominarse un “segundo tiempo”; y para ello creó el Ministerio de Planificación, Innovación y Modernización.
Será el ministerio número doce de su gestión, donde aún no se sabe cuál será el nuevo apóstol que se sume a la mesa de su Gabinete. Es por ahora, un ministerio sin ministro.
La creación del superministerio, que tendrá a cargo Planificación de Rubén Etcheverry y también el COPADE, que preside Leticia Esteves, llegó tras un largo proceso de críticas por la burocracia interna, heredada del MPN. Es al menos lo que dicen desde la actual gestión.
El nuevo ministro: desembarco trunco
Además, se trata de una recogida de guante del gobierno provincial, ante las críticas que sobrevuelan en los pasillos de la Casa de Gobierno y vasos comunicantes de la política. Es por aquella frase “la gestión no arranca”, un lema que ya se lo apropió la oposición, con los pocos actores que andan sueltos en el tablero político de Neuquén.
Decir además que el gobierno «no arranca» es también bastante impreciso. Hay chispazos de lucidez y acciones concretas, pero el motor de la gestión y el de muchos de sus ministros están empantanados.
El gobierno padece además una suerte de síndrome de embarazo tardío. Fue electo el 16 de abril de 2023 y tardó nueve meses en dar a conocer a su equipo de gobierno. Y tras la asunción el 10 de diciembre pasado, prolongó otros nueve meses más los lineamientos concretos de la gestión, en una reunión con toda la planta política en el Espacio Duam. Como si fuese copiando un camino a medida que va caminado.

Marcelo Severini, presidente de CALF y Juan Luis Ousset. Un ministerio retrasado.
Pese a los anuncios del peaje petrolero, los fondos no reintegrables para intendentes, y el anticipo de que se viene “una gran obra pública”, para muchos, estas acciones apenas se perciben. O al menos no coinciden con los tiempos que pide una sociedad, castigada por la macroeconomía.
La oposición cree que el gobierno (y los pocos nuevos contratados políticos sin experiencia) solo difunde convenios, selfies y sonrisas, con acciones muy fuertes desde marketing político y las consultoras. Pero hay poco trabajo político a la vieja usanza.
Desde hace un tiempo que suena para ese superministerio de Planificación, el nombre de Marcelo Severini, presidente de CALF. Un político con un gran desarrollo técnico en las comunicaciones, pero de muy bajo perfil.
También un hombre conocedor de la gestión, la política y los negocios. Y con vínculos con varios partidos políticos, empresarios y gremios. Alguien que conoce el entramado y los pasadizos del poder del estado provincial.
Pero el desembarco de Severini no está claro. De hecho, según pudo conocer a fondo Política Viral, no están dadas las condiciones en el gobierno provincial para la llegada de Severini. Es una cuestión de jerarquías y de orden.
“Marcelo intenta y lo ha logrado, ordenar CALF. No sé para qué se iría a meter en una aventura, al menos por ahora y mucho menos si no va a estar a cargo o debajo de alguien”, dijo una de las fuentes.
Se cree que desde el gobierno provincial, o quizás de la boca de algún ministro con cierto grado de picardía o despecho, se difundió su nombre para comenzar a quemarlo lentamente en la hoguera política del desgaste.
Una estrategia de manual que se ve desde la luna, en la que suelen caer personas improvisadas y hasta replicadores sólo acostumbrados al «enlatado» institucional.
Gestión: la propaganda y la política
Esta gestión de gobierno, pese a la propaganda, todavía no tiene un material concreto para mostrar. Y el desembarco de Severini no se produciría en lo inminente, al menos hasta que no haya un orden. Se habla hasta de febrero de 2025.
Una gestión que está anclada en lo discursivo, las reuniones, los gestos ejemplificadores desde la moral política y el abrazo de camaradería; pero por ahora, con poca plata para distribuir en los territorios.
Es que Figueroa lo dejó claro: su antecesor del MPN, Omar Gutiérrez, les medía el aceite a los intendentes, a fuerza de dinero. ¿Podrá el actual gobernador sostener su estoicismo y no caer en la tentación de estos vicios? Se verá.
Severini había aceptado estar a cargo de la empresa Neutics, como una forma de aproximación a la gestión, aunque renunció la semana pasada. Olió que el ambiente no estaba ordenado, y su desembarco duró poco. Hubo una reunión a sus espaldas, de la que no participó. ¿Quién está dispuesto a ocupar un lugar con semejante rango sin un aval político inicial?
Figueroa parece preparado para gobernar, aún con poca magia y en un contexto adverso a nivel nacional. Pero falta algo o alguien, que como dijo el ruso Nikita Krusvev, sería «un político». Alguien que prometa construir un puente, incluso donde no hay río.




