Política
Una interna de fábula
El peronismo neuquino se debate entre tres estrategias electorales de repliegue.
A menos de nueve meses de las elecciones el peronismo neuquino no concibe un candidato para la Gobernación y no hay unidad de criterio para elaborar una estrategia. Gobierna solo dos municipios en toda la provincia, el bloque de diputados transita un período de fracturas internas y pases de facturas, y en la capital está casi exclusivamente recostado sobre el poder de fuego que le brinda al Movimiento Evita el manejo de la ayuda social. A estas debilidades, se le suma la ausencia de organizaciones de trabajadores.
La salida nórdica que practicó Darío Martínez en la Secretaría de Energía no se condice con el desembarco desplegado en el pago chico. Tras una semana en la intemperie, el exsecretario aún no expresó su vocación para disputar la gobernación. El escenario no lo entusiasma y la falta de liderazgo abruma a los accionistas minoritarios.

Para peor, hay divergencias en la estrategia a seguir.
Los tres chanchitos
Las opciones que barajan en las distintas tiendas del peronismo neuquino podrían dividirse en tres.
Por una parte, las agrupaciones ligadas a la familia Parrilli ensayan la posibildad de desandar el camino recorrido desde 2003 para escindirse de la discusión nacional y construir el clivaje exclusivamente en la oposición al Movimiento Popular Neuquino. Esta operación ideológica les permitiría reconfigurar el marco de alianzas para construir una opción electoral provincial junto a quienes en Buenos Aires, «trabajan» para ver presa a Cristina.
Por otra parte, sectores ligados al Frente Grande, al espacio Neuquén de Todos, Kolina, e incluso la familia Rioseco, estudian la posibilidad de un acuerdo con Rolando Figueroa, que estaría condicionado a que el Diputado de el salto las afueras del MPN.
Por otra parte, Darío Martínez y el PJ más tradicional pugnan por desplazar a los espacios progresistas y así garantizarse para ellos los lugares que, según su autopercepción, les corresponde por derecho propio.
La dificultad, radica en que, a diferencia del cuento de los tres chanchitos, en el que uno triunfa y cobija a los otros dos, aquí es posible que todos pierdan.
El lobo acecha
Mientras tanto, desde el Movimiento Popular Neuquino, alterados por la falta de cohesión interna, auspician divisiones y promueven las estrategias más disparatadas en el frente externo. Una práctica que les ha granjado buenos resultados en tiempos difíciles.
Invertebrados
Los males del Peronismo neuquino también se nutren de ausencias. Una mirada clásica del peronismo asegura que su columna vertebral es el movimiento obrero organizado. A falta de tan elevado grado de conciencia en las masas de trabajadores, las distintas expresiones de la burocracia partidaria buscan históricamente acumular respaldo de los distintos dirigentes sindicales, centrales, o algunas de las Confederaciones de Trabajadores.
Por paradójico que resulte, el Frente de Todos le dio la espalda al titular del sindicato de empleados de comercio y denegó en el último congreso del PJ las credenciales al único aspirante de extracción sindical que se postuló para ejercer la representación laborista. Las voces más sonoras para impedir el acceso del titular del gremio más numeroso de la provincia provinieron de los movimientos sociales. Todo un signo de la época que pesa sobre le Argentina.



