Política
César Gass, entre la memoria del exilio y la reconstrucción del radicalismo
En una extensa charla con el programa “Gente de Bien”, César Gass repasó su historia personal y familiar marcada por el exilio, analizó la crisis de los partidos políticos, cuestionó al gobierno nacional y trazó escenarios posibles para la reconstrucción del radicalismo en Neuquén. Diputado provincial de la UCR dentro de Juntos por el Cambio, Gass reivindicó la identidad radical como una forma de coherencia histórica más que como simple pertenencia partidaria
En entrevista con “Gente de Bien”, el diputado radical neuquino habló de la crisis de los partidos, criticó el rumbo del gobierno de Javier Milei, recordó la persecución que sufrió su familia y planteó las condiciones para construir una oposición sólida en la provincia.

A lo largo de la conversación, Gass distinguió entre la existencia de “radicales” y la vigencia efectiva del “radicalismo” como partido organizado, señalando que hoy hay militantes pero falta estructura política y conducción clara. Planteó que el gobierno nacional construyó un discurso que deslegitima a los partidos y minimiza la política como herramienta de transformación, mientras al mismo tiempo intenta negar la importancia de las ideologías aun cuando actúa desde una propia. Esa combinación, sumada al fracaso acumulado de distintos gobiernos para dar respuestas concretas, alimentó el descreimiento social y abrió la puerta a figuras “outsider” como Javier Milei, a quien cuestionó por sus reacciones impulsivas en temas de política exterior y por utilizar la cuestión Malvinas en clave de sobreactuación más que de estrategia.
El diputado enmarcó su vocación política en una biografía atravesada por el radicalismo desde la infancia. Recordó a su padre, Adolfo Gass, médico de pueblo que llegó a ser diputado, senador y embajador, siempre en contextos democráticos, y que fue exonerado de un hospital y encarcelado en tiempos del peronismo únicamente por su militancia radical. Subrayó que, pese a esa persecución, su padre nunca cultivó resentimiento hacia el peronismo ni hacia otros partidos, y que esa postura de no construir identidades “anti” sino afirmarse como radicales marcó también su propia forma de entender la política. Crecer en una casa donde la militancia era parte de la vida cotidiana, con detenciones del padre y una madre sosteniendo la crianza en medio de la inestabilidad, hizo que la política no fuera una decisión puntual sino un camino que “ya estaba ahí” desde la niñez.
Gass relató con detalle el exilio que vivió durante la última dictadura. Contó cómo su padre, entonces diputado nacional, les advirtió que no durmieran en sus casas la noche previa al golpe, y cómo la persecución en Neuquén lo llevó a refugiarse primero en domicilios de amigos y luego a ingresar a la embajada de Venezuela para solicitar asilo. Explicó que el destierro tiene un componente doloroso particular: no es irse por voluntad propia, sino sentirse expulsado del país, salir escoltado por fuerzas de seguridad, sin saber cuándo ni cómo se regresará. Mencionó el rol decisivo de Arturo Illia y de la embajada de Israel en garantizar alojamiento y seguridad durante ese proceso, y habló del antisemitismo feroz de la dictadura, que se expresó en carpetas de inteligencia donde su condición de judío aparecía resaltada y en estadísticas que muestran una proporción altísima de desaparecidos judíos en escuelas como el Colegio Nacional de San Isidro. También describió el impacto emocional sobre sus hijos pequeños, en particular su hija mayor, que durante los primeros tiempos del exilio rompía en llanto cada vez que veía un policía.
Al ser consultado sobre qué significa ser radical en 2026, Gass enfatizó la idea de mantenerse en el mismo lugar a pesar de las crisis: conservar lealtades, principios y la memoria de un partido que fue clave en transformaciones históricas en educación, energía y salud. Al mismo tiempo, criticó a sectores radicales que, frente a la dificultad de ejercer oposición, buscaron cobijo en el poder, debilitando la identidad del partido. Reivindicó la necesidad de construir alianzas sobre programas concretos y no sólo sobre conveniencias coyunturales, mencionando como espacios afines a la coalición cívica, el socialismo y otros partidos con los que se compartan ejes de enseñanza pública, salud, justicia social y ética. Explicó su presencia en actos del espacio Cumplir como un gesto de convivencia democrática dentro de un interbloque legislativo, más que como una alianza ya cerrada, y advirtió que el gobierno de Rolando Figueroa “compró sellos y dirigentes” de casi todos los espacios, lo que puede terminar dejando tanto vacío en la oposición que habilite otro outsider en el futuro.
Frente a las críticas que lo vinculan con acuerdos subterráneos con el gobierno provincial, Gass rechazó la idea de ser un político “camaleónico” y sostuvo que su oposición es racional, no automática. Puso como ejemplo el debate por el acuerdo de GNL entre la Provincia e YPF: reconoció que más producción e inversión suelen ser buenas noticias, pero cuestionó que se pretendiera aprobar un compromiso por 25.000 millones de dólares con baja de regalías y plazos de espera sin información suficiente ni tratamiento serio en comisión. Para él, la oposición responsable implica acompañar lo que se conoce y puede defenderse frente a la sociedad, y plantarse con firmeza cuando se pretende avanzar “a libro cerrado” en temas de alto impacto. De cara a 2027, evaluó que la UCR sólo puede aspirar a protagonismo si se reorganiza, limar asperezas internas y construye una oferta amplia que convoque a desencantados de distintos espacios con un mensaje claro y cercano a la ciudadanía.
Gass también detalló proyectos recientes vinculados al Poder Judicial. Explicó que una de sus iniciativas busca reconocer con un plus en los concursos del Consejo de la Magistratura a quienes viven en Neuquén o tienen varios años de residencia, porque conocen mejor la realidad y la idiosincrasia provincial, aunque ese proyecto todavía espera tratamiento. Otro, ya aprobado, modifica la forma de elegir la presidencia del Tribunal Superior de Justicia, tomando como referencia el modelo de la Corte Suprema, donde los propios vocales eligen a quien los preside. Sostuvo que el objetivo es dar mayor autonomía al Poder Judicial, reducir la influencia de otros poderes en esa elección y resolver un problema práctico: nadie quería asumir la presidencia bajo el esquema anterior de rotación. Reconoció que anteriormente había apoyado un sistema distinto y que se equivocó, valorando la capacidad de revisar posiciones cuando la experiencia demuestra que no funcionan.
La entrevista dejó ver también un perfil humano que trasciende la política. Gass habló de su pasión por el deporte, de haber jugado al fútbol en las inferiores de Tigre, de remar en su juventud y de mantener hoy una rutina de caminatas de varios kilómetros en las bardas neuquinas para cuidar la salud. Se definió como hincha fervoroso de Boca y Tigre, recordó su rol clave en el desarrollo del Paseo Costero y la protección de la Isla 132 —donde defendió la preservación de áreas intangibles y la idea de que “es mejor compartir algo que quedarse con nada”— y se describió con una virtud y un defecto: tratar de decir siempre la verdad y tener dificultades para poner límites a tiempo. Al definir a figuras y espacios, caracterizó a Alfonsín a partir de su lealtad inquebrantable con los amigos y describió al gobierno de Figueroa con la palabra “poder”, mientras que para la UCR eligió “creciendo”, como síntesis de un partido que, pese a sus crisis y tensiones internas, todavía busca reconstruir su lugar en la política neuquina desde la memoria, la coherencia y la vocación de transformación.





