Política
La producción industrial cayó 8,7% en febrero y borró la recuperación de la era Milei
El sector manufacturero encadenó ocho meses de retroceso y regresó a niveles de actividad inferiores a los de comienzos de 2024.
La industria argentina atraviesa una crisis de proporciones históricas, según los datos del Índice de producción industrial (IPI) manufacturero publicados recientemente por el Indec. Durante febrero de 2026, el sector registró una caída del 8,7% en la comparación interanual y una contracción del 4% respecto al mes de enero en la medición desestacionalizada. Este desplome iguala la mayor baja de los últimos 20 meses y anula por completo el crecimiento que la actividad fabril había logrado recomponer durante la gestión de Javier Milei.
Con este resultado, el sector industrial encadenó ocho meses consecutivos de bajas, una tendencia negativa que se inició en julio de 2025. Los datos de febrero ubican a la industria en unos 116,4 puntos (serie tendencia ciclo), un nivel que se sitúa por debajo de los 117 puntos registrados en enero de 2024. Según el análisis de la consultora LCG, la actividad manufacturera se encuentra actualmente un 6,7% por debajo del nivel que presentaba en noviembre de 2023, antes del inicio del actual ciclo de gobierno.

El informe oficial revela un deterioro generalizado, ya que 14 de los 16 rubros relevados por el Indec mostraron variaciones negativas. Al analizar la serie original, que no elimina la estacionalidad, la industria se encuentra en su peor momento desde la pandemia de 2020, habiendo perforado el piso de los 100 puntos. Excluyendo el periodo de emergencia sanitaria, el nivel actual de producción es el más bajo de la última década y se posiciona entre los registros más críticos desde la salida de la Convertibilidad.
Entre los sectores más afectados, la industria textil lideró el derrumbe con una caída del 33% interanual, impactada por la apertura comercial y la baja de aranceles implementada a mediados de 2025. El rubro de «maquinaria y equipo» también sufrió una fuerte contracción del 29%, lo que refleja una parálisis en la producción de bienes de capital. Asimismo, sectores de insumos intermedios como «caucho y plástico» y la «siderurgia» reportaron bajas de dos dígitos, con caídas del 15% y 12,5% respectivamente.
Finalmente, la industria pesada mostró un retroceso significativo, destacándose el sector automotriz y de autopartes con un desplome del 29%. Este escenario en la fabricación de vehículos está condicionado por la creciente competencia de unidades importadas desde China, la disminución de los envíos hacia el mercado brasileño y un estancamiento en el nivel de patentamientos en el mercado interno. La profundidad de la caída en diversos segmentos sugiere una ausencia de sectores que actúen como motores para revertir la tendencia contractiva en el corto plazo.



