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Política

Tras la renuncia de Lavagna, la CGT avanza en un índice propio de inflación

La central obrera busca instalar una medición alternativa para disputar el relato económico del Gobierno.

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CGT

La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC reavivó las dudas sobre la credibilidad del organismo estadístico y aceleró movimientos en distintos sectores. En ese escenario, la CGT confirmó que avanza en la elaboración de un índice propio de inflación, una iniciativa que busca desafiar los datos oficiales y reforzar su estrategia frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno. La central obrera considera que la salida del funcionario, tras seis años de gestión, terminó de erosionar la confianza en el IPC, ya cuestionado por la reciente postergación de su nueva fórmula.

Según fuentes sindicales, la CGT trabaja en “un índice serio y respaldado”, construido con el aporte de especialistas y académicos, que permita reflejar con mayor precisión el impacto real de los precios sobre el consumo cotidiano. La idea es generar una herramienta capaz de contrapesar las cifras oficiales y, a la vez, ofrecer un diagnóstico propio de la pérdida de poder adquisitivo que denuncian los gremios. Cristian Jerónimo, uno de los dirigentes involucrados en el proyecto, lanzó una pregunta que sintetiza la postura cegetista: “Después del escándalo del INDEC, ¿quién puede creer en el próximo índice inflacionario?”.

El Gobierno oficializó la renuncia de Marco Lavagna al INDEC y designó a Pedro Lines como nuevo director

El sindicalista advirtió que muchos trabajadores confiaron en los datos estatales y terminaron perdiendo frente a la inflación real, especialmente en productos de consumo básico, donde —según la CGT— la suba de precios se siente con mayor crudeza. La distancia entre el IPC oficial y la experiencia cotidiana en la góndola es uno de los argumentos centrales con los que la central obrera busca justificar su iniciativa, que ya cuenta con equipos técnicos abocados a definir metodologías y canastas de referencia.

La apuesta por una medición alternativa también tiene un trasfondo político: fortalecer el rechazo de la CGT a la reforma laboral y brindar estadísticas propias para respaldar futuros reclamos salariales. Con una política de ingresos que, según los gremios, viene deteriorando los salarios de empleados públicos y privados, la conducción sindical entiende que disputar la narrativa estadística es indispensable para sostener su estrategia de confrontación con el Gobierno.

Todavía no hay fecha para la presentación del nuevo índice, pero en el mundo sindical creen que su sola elaboración marca un quiebre respecto del histórico peso que tuvieron las cifras oficiales en la negociación salarial. La CGT busca instalar que ya no alcanza con discutir porcentajes: ahora también se disputa quién mide la realidad económica.

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