Neuquén
El ISSN y el negocio de bajar de peso
La obra social autorizaría costosas operaciones para unos pocos. ¿Estética o salud?
En Neuquén, crece la indignación entre muchas mujeres afiliadas al ISSN que, para poder hacerse estudios esenciales como mamografías, ecografías ginecológicas o controles cardiológicos, deben pagar costos cada vez más altos -algunos superan los 150.000 pesos- y una serie de trámites burocráticos.
En contraste, surgen fuertes sospechas de que las cirugías bariátricas para bajar de peso se estarían autorizando con notable facilidad y en condiciones poco transparentes, lo que genera malestar y desconfianza entre los afiliados.
Según información que pudo recabar Política Viral, hay testimonios de afiliados que recibieron este tipo de operaciones sin haber cumplido con todos los estudios previos que se exigen en estos casos, lo que abre una serie de preguntas. Quién y de qué manera se autorizan estas intervenciones, bajo qué criterios y porqué muchas salen rápido.
ISSN una operación costosa, de moda y para pocos
Las consultas sobre este tipo rondan los 2.500.000 pesos por paciente, con dos consultas antes de la operación a abonar por el afiliado. El resto, los gastos de insumos e internación, corren por cuenta del ISSN.
Pero si alguien quiere hacerse una cirugía bariátrica por su cuenta en el sector privado, los valores no bajan de 7.000 u 8.000 dólares. El ISSN estaría abonando a los prestadores alrededor de 12.000.000 pesos por operación, y el afiliado, las costosas consultas mencionadas.
Siempre según las fuentes, antes este procedimiento lo aprobaba el Consejo de Administración del ISSN, compuesto por los consejeros gremiales y del Ejecutivo provincial. Pero desde que asumió esta gestión, este procedimiento no se hace más de esa manera, según cuentan. Directamente, todo pasa por las manos del director de Prestaciones Médicas.
Uno de los principales problemas que se observa es la falta de controles serios dentro del circuito de autorización de estas cirugías. En teoría, el ISSN cuenta con un programa nutricional previo al procedimiento, pero en muchos casos -según relatan afiliados- ese plan no se cumple o directamente nunca se aplica.
Se sabe que muchos afiliados están meses dentro de ese plan de obesidad, con psicólogos nutricionistas y no llegan a completar las pautas. Algunos terminan y tiene suerte y les sale la cirugía y otros, en cambio, se benefician con algunos atajos.
De hecho, siempre según las fuentes, crece el malestar entre quienes aseguran que les habrían ofrecido operarse directamente, sin haber pasado por ningún acompañamiento nutricional ni evaluación multidisciplinaria, como exigen los protocolos médicos. Y eso es grave, no solo desde lo ético, sino también desde lo sanitario.
Porque es cierto: cada vez es más difícil acceder a estudios que las mujeres deben realizarse todos los años, como mamografías, ecografías o controles ginecológicos, que además se vuelven más costosos con el paso del tiempo. Y esa comparación duele. Duele ver cómo algo tan esencial es cada vez más inaccesible, mientras otras prácticas, más complejas y costosas, parecen fluir sin obstáculos.
A esto se suma otro dato preocupante, que es que muchas de estas intervenciones se estarían realizando en centros de salud privados de la capital neuquina que no son clínicas habilitadas formalmente, sino establecimientos menores, con capacidad quirúrgica limitada.
Es decir, no se trataría de instituciones de alta complejidad, como suele requerir este tipo de prácticas médicas, que no están exentas de riesgos.
La sospecha, cada vez más instalada, es que existiría un circuito interno dentro del ISSN que favorece ciertas derivaciones y autorizaciones con un aval interno, que pocos conocen, y que muchos desconocen en las altas esferas de la política.
Incluso se menciona en potencial que algunos funcionarios o agentes administrativos estarían involucrados en una red que otorga avales sin los debidos controles médicos, algo que refleja un manejo discrecional de los recursos públicos. Por ahora, son versiones fuertes sin una denuncia específica.
La situación es muy diferente con la realidad diaria de miles de afiliados al ISSN que tienen que hacer malabares para lograr las coberturas básicas, incluso con el pago de coseguros.
Y hay un detalle que al menos es para pensar. La obesidad es un problema serio en Neuquén -afecta al 22% de la población adulta- y las cirugías bariátricas pueden ser una herramienta útil si se aplican con criterios médicos rigurosos. El problema aparece cuando esa herramienta se convierte, aparentemente, en una vía rápida para unos pocos y con fines estéticos, y la sospecha de un negocio de por medio.
A diferencia de otras prácticas médicas sometidas a meses de espera, la reducción gástrica parece contar con una autopista administrativa dentro del ISSN. Y eso es lo que muchos empiezan a mirar con atención. ¿Las cirugías son por necesidad médica o por interés económico?




