boca de pozo
La inflación bajó al 2,6%, pero Milei ya incumplió la meta que había prometido en el Presupuesto
El Gobierno ya quedó lejos de la inflación anual del 10,1% que había proyectado para 2026.
La inflación de abril fue del 2,6% y mostró una desaceleración respecto del 3,4% registrado en marzo, según informó este jueves el INDEC. De esta manera, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una suba del 12,3% en lo que va de 2026 y del 32,4% interanual.
El dato representa el primer freno en la escalada inflacionaria desde mayo de 2025 y corta una racha de diez meses consecutivos de aumentos mensuales. Aun así, el Gobierno ya quedó lejos de uno de los objetivos centrales que había plasmado en el Presupuesto nacional: una inflación anual del 10,1%, meta que matemáticamente ya resulta imposible de cumplir.
Qué impulsó la baja
La desaceleración estuvo explicada principalmente por una caída de la inflación núcleo —que excluye regulados y estacionales—, que pasó de 3,2% a 2,3%, según destacó la consultora C&T.
También ayudó la moderación en alimentos y bebidas, que subieron apenas 1,5%, una de las variaciones más bajas del mes. En cambio, los precios regulados volvieron a presionar sobre el índice: aumentaron 4,7% impulsados por subas en transporte, electricidad y combustibles.
La división con mayor incremento fue Transporte (4,4%), seguida por Educación (4,2%).
El dato aparece además después de semanas marcadas por fuertes tensiones económicas vinculadas al aumento de la carne, la guerra en Medio Oriente y la presión sobre precios energéticos.
El consumo sigue funcionando como ancla
Distintas consultoras privadas coincidieron en que detrás de la desaceleración también aparece otro fenómeno: la caída del consumo.
EcoGo y C&T proyectaron para mayo una inflación cercana al 2,2%, apoyada en:
- menor presión en alimentos
- fin de aumentos estacionales en educación e indumentaria
- ajustes acotados en combustibles
- promociones vinculadas al Hot Sale
Sin embargo, economistas advierten que parte de la baja responde a una economía más fría, salarios deteriorados y menor capacidad de compra de la población.
En paralelo, el REM del Banco Central ya descartó otro de los pronósticos más ambiciosos de Javier Milei: que la inflación llegaría a cero hacia agosto.
Las estimaciones privadas proyectan:
- 2,3% para mayo
- 2,1% para junio
- 2% para julio
La reacción política del Gobierno
El Gobierno celebró el dato como una ratificación del rumbo económico. Luis Caputo destacó distintos indicadores para reforzar la desaceleración inflacionaria y volvió a defender el programa fiscal y monetario del oficialismo.
Javier Milei, por su parte, utilizó las redes sociales para atribuir la aceleración previa a “intentos golpistas” de la política y al impacto del contexto internacional.
“RETORNANDO A LA NORMALIDAD. A pesar de los intentos golpistas de la política (y sus socios del círculo rojo) y del shock externo, la inflación retoma el sendero decreciente”, escribió el Presidente.
El problema para la Casa Rosada es que, aun con una inflación más baja, la economía sigue mostrando señales de desgaste:
- caída del salario real
- retracción del consumo
- baja actividad industrial
- deterioro del empleo formal
Por eso, aunque el IPC volvió a ubicarse en la zona del 2%, el relativo alivio estadístico convive con una sensación económica mucho más áspera en la vida cotidiana.




