boca de pozo
Todo esto también es Comunidad: la interna que Figueroa tiene en Centenario
El oficialismo tiene varios que quieren ser en 2027. Cimolai ya se muestra para «repetir».
Esteban Cimolai ya largó. O eso parece. Los que lo siguen en redes al intendente de Centenario lo están viendo diferente: más reels, más videos caminando, las manos moviéndose mucho más que antes, un tono algo más arriba, como quien ensaya un personaje que todavía no termina de convencer.
Pero hay más candidatos. Muchos que quieren ser y todo eso también es Comunidad, el partido de Rolando Figueroa que se someterá a un casting interno en las localidades.
Para quienes lo conocen de cerca, la gestualidad nueva llama la atención, porque Cimolai no es precisamente un animal político de gestos fuertes. El video del intendente firme hizo bastante ruido, justamente porque le quedó un poco grande.
Antes de hablar de cómo llega Cimolai a esta interna, hay que entender cómo llegó a Comunidad. El intendente de Centenario se afilió al partido de Rolando Figueroa recién el año pasado. Y eso genera «celos» de los recién llegados ente los fundadores de la primera hora.

Esteba Cimolai quiere ser candidato de Figueroa, pero tiene muchos competidores. Le achachan una gestión que no sobresale.
Antes, el intendente estaba en Somos Centenario, su propio espacio, una vecinal que la Justicia Electoral dio de baja por falta de actividad (solo por ahora). La vecinal puede reactivarse, en teoría, pero en la práctica se ve difícil y bastante complejo, sería una suerte de desplante al mismo gobernador que le pidió que para estar en Comunidad, debía clausurar su propio espacio. Una prueba de amor de las de antes.
Esteban Cimolai: de aliado al MPN Azul a intentar ganarse la confianza de Figueroa
Cimolai había llegado a la intendencia en 2023 apoyando al MPN, en el ciclo en que el partido llevaba a Marcos Koopmann, que perdió con Figueroa por diez mil votos. Fue unos de los pocos intendentes que ganó y donde el actual gobernador no pudo imponer su agenda en Centenario.
Como graficó muy bien el diputado Claudio Domínguez en declaraciones al streming En Loop, fue básicamente una elección entre dos personas del MPN: Koopmann y Figueroa.
El problema más profundo de Cimolai no es la interna de Comunidad. Es que se peleó con gran parte de la base que lo llevaba y que lo sostenía. En 2023 había construido una arquitectura de alianzas que hoy está prácticamente deshecha.
En el armado lo apyó Mariano Mansilla con el UNE, que ahora está con Mariano Gaido. Y Gaido, a su vez, no parece tener la relación más fluida con Cimolai. Estaba el Partido de los Trabajadores y el Pueblo (PTP), de Mario Cambio, un sector popular y progresista, casi de izquierda, que había articulado ese sello con la Corriente Clasista y Combativa, y que también tenía afinidad con quien hoy es Defensora del Vecino, Valeria Caffaratti. Ese espacio quedó completamente desdibujado, solo tienen una cooperativa de limpieza ligada a esa organización.

La familia Bertoldi no lo quiere al actual intendente que padeció el bullying político desde hace años. Hoy están en el mismo espacio, y se miran de reojo.

Estaba también Unión Popular Federal, con exdiputado y embajador en Neuquén en su momento de Sergio Massa, Chino Sánchez, que tampoco parece tener demasiado peso hoy en ese apoyo que le dio a Cimolai. Y estaba, claro, Somos Centenario, su propio sello, hoy sin personería y en caída que le dio el triunfo. Además, se sumaron otras listas colectoras que las movió el MPN.
Así las cosas, lo que sostiene a Cimolai en este momento es, básicamente, la voluntad de Figueroa. Con sus pros y sus contras. Porque si antes le debía a Javier Bertoldi —cuando fue candidato en 2016 con él—, en 2019 empezó a despegarse y en 2023 se independizó con Somos Centenario. Si ahora quiere seguir, va a tener que volver a entregar sus decisiones a un superior. El capital político que alguna vez fue propio hoy depende del gobernador.
Mala imagen, aliados perdidos y una lista de enemigos que crece
Dentro de Comunidad el malestar se siente hace meses. Varios sostienen abiertamente que Cimolai no puede ser candidato a intendente, que no puede repetir. La imagen está deteriorada y los enemigos se acumularon de ambos lados del mostrador.
El otro problema grave es la relación con el Concejo Deliberante. Se peleó con los concejales, cortó el diálogo, y eso le pasó factura de la manera concreta, en la aprobación de presupuestos y en los incrementos de impuestos. En su momento, esas cosas se aprobaban. Hoy, no es tan sencillo.
Los Comunidad: un médico, una abogada y un periodista crítico con el kirchnerismo
La primera en afiliarse a Comunidad en Centenario fue la concejal Lucía Matas, abogada, hija de un empresario del sector del agua envasada en la localidad. Llegó también de la mano de Jorge Alberti, médico gastroenterólogo muy conocido en la ciudad de los pioneros, ex candidato a intendente en 2023 por Comunidad, y que siempre fue una especie de candidato natural de Figueroa en Centenario. Tuvo la mala suerte de que Cimolai le ganara por 380 votos la intendencia, pero muchos piensan que será el nuevamente el candidato.
La pregunta es si Alberti tiene ganas de volver a presentarse en el 2027. Por lo que se ve, pareciera que no.
Después está Sebastián Krapp, concejal referenciado con los medios, que viene siendo de los más activos opositores a la gestión del ex intendente Javier Bertoldi y a lo que él mismo calificó como corrupción sistemática del kirchnerismo local. Eso le valió el odio de buena parte del peronismo centenariense, pero también le construyó un perfil que le habla directamente a ese voto que en el 2025 se fue con La Libertad Avanza. Está instalado y si bien en 2023 llegó en la boleta de -Pablo Cervi, este le sumó muy poco. Es concejal gracias a su solo empuje de marca personal.
Krapp tiene un trabajo dedicado en el Deliberante y representa algo que Comunidad necesita si quiere competirle a los libertarios: una credibilidad opositora reconvertida en gestión.cuando hay que levantar la mano por la gobernabilidad lo hace, pero cuando la soga se tensa mucho con la gente se pone de punta con el intendente. Cero sometimiento dogmático.
Y también está Ernesto Novoa, vecino centenariense, diputado provincial por Comunidad, ex MPN, figura de la cooperativa telefónica local —donde fue opositor interno a esa entidad y hoy es oficialismo, dato que no es menor— y que se lo ve activo en redes, con ganas de ser. Sin más rodeos el también está con ganas de ser intendente, lo expresa pero pareciera que no es el perfil.
El fantasma de Tanya: la nueva vice o la épica en sus tierras
Hay un nombre que flota en esta interna sin terminar de aterrizar y es el deTanya Bertoldi. Sobrina del tres veces intendente Javier Bertoldi, secretaria de Gobierno durante esa gestión, ministra de Obras Públicas y presidenta de la UPFE hoy y en su momento con excelente relación con Sergio Massa. Tany tiene domicilio legal en Centenario y llegada no solo al peronismo sino a otros sectores. Pero el solo hecho de «ser kirchnerista» (que claramente nunca lo fue) tiene la puerta cerrada de un electorado reacio.
El problema es que en las legislativas del 2021 a Tanya le fue mal: salió cuarta en Centenario. Y el otro problema —o la solución, según cómo se mire— es que el lugar que pareciera tenerle reservado Figueroa es otro: la vicegobernación. Si eso es así, el río no se cruza a mitad del camino, y Centenario tendrá que resolverse sin ella.
Cimolai tiene otro drama y es la gestión política. Hubo dos concejales que ocupaban cargos en el Ejecutivo (Benito Torres y Alicia Mannucci) y que tuvieron que volver al Deliberante de apuro para evitar que los libertarios se hicieran con posiciones de poder en el cuerpo. Eso habla de una impericia que no pasa desapercibida y no reconocida por el intendente.
El caso de Darío Reyes es ilustrativo: fue concejal suplente que asumió cuando Benito Torres se fue al Ejecutivo, y que después se fue con La Libertad Avanza, específicamente con Nadia Márquez. Son el tipo de movimientos que les pasan a los intendentes que no cuidan a su gente, que no tienen con quién llenar una lista y ponen a quien aparece, y después se preguntan por qué se les van.
De la Municipalidad de pioneros al bufet de abogados
Cimolai llegó en el 2016 más cerca del barrio, más cerca de la gente y con una pelota de fútbol debajo del brazo, como disruptivo y distinto. Hoy, algunos de sus funcionarios conforman lo que más de uno describe, con cierta ironía, como un bufet de abogados. Algo que llama la atención en una ciudad de treinta mil electores donde el vínculo con el territorio debería ser la principal carta de presentación.
Cimolai tiene un punto a favor: nadie lo investiga
Hay algo que Cimolai tiene a su favor y que no es menor: nadie lo investiga. Pese a las sospechas que circulan en redes y a los reclamos de algunos sectores, las cuentas parecen estar en orden, o al menos no hay una causa que avance. No va a haber un caso Bertolini II pero en Centenario, entre otras cosas porque la justicia neuquina, como es sabido, tiende a moverse más por orden de la política que por iniciativa propia. Eso le da cierta protección. Y en este escenario, la protección también es capital político.
Frente a esta dispersión opositora y a una Libertad Avanza que tiene votos pero le faltan candidatos de peso, Cimolai pretende imponerse. Lo que sí podría hacerle mella es la vieja estrategia del MPN: hacer correr un sello paralelo, el del propio partido o el de algún espacio afín, para dividir y complicar.
En ese sentido, se estaba mirando a Darío Vannicola, presidente de la Cooperativa Telefónica de Centenario, como posible nombre. Aunque hay una constante en ese espacio: la cooperativa telefónica suele ser presentada como semillero de candidatos que nunca terminan de apalancarse en la política. También hay un empresario de una empresa histórica de la localidad que podría aparecer en escena. Todo se verá.
¿Puede Comunidad retener intendencias si el que está genera más ruido interno que el que viene?
La pregunta que deja Centenario es la misma que va a aparecer en otras ciudades de la Confluencia. Con diez mil votos libertarios en el padrón y una base aliada que se fue disgregando sola, la respuesta no admite demasiadas vuelta



