Cultura
El dueño de la marca que le diseñó el poncho a Soledad alertó sobre la parálisis textil
El titular del emprendimiento artesanal que vistió a la cantante en el Monumental advirtió sobre el derrumbe de las ventas por la recesión.
Tras la fiesta de despedida de Lionel Messi y en medio de la repercusión que generó la indumentaria utilizada por Soledad Pastorutti durante su actuación en el estadio Monumental, el dueño de la firma artesanal responsable de confeccionar el poncho trazó un crudo panorama sobre la parálisis casi total que golpea al rubro de la indumentaria y el diseño nacional: «Estamos al 20% de nuestra capacidad productiva», advirtió.

Aunque la presentación de la cantante de Arequito frente a más de 85.000 personas significó una vidriera de alcance internacional para la prenda autóctona, el responsable del emprendimiento aclaró que ese tipo de difusión ya no alcanza para compensar el derrumbe generalizado del consumo cotidiano. En declaraciones periodísticas, el fabricante precisó el nivel de retracción que enfrentan en su planta:
«Estamos al 20% de nuestra capacidad productiva».
El empresario explicó que la merma no responde a un problema de calidad o diseño, sino a la imposibilidad de que los clientes de clase media y los comercios minoristas convaliden precios acordes a los costos de confección, lo que obliga a discontinuar líneas enteras de producción para evitar la acumulación ociosa de stock.

La ecuación financiera de los talleres textiles y artesanales se deterioró por el incremento exponencial de los insumos dolarizados y la actualización de los servicios básicos. El fabricante detalló que los aumentos en las tarifas de electricidad, gas y logística de distribución pulverizaron los márgenes de rentabilidad, volviendo inviable la absorción de los costos sin trasladarlos de forma directa al valor final de las prendas.
A este cuadro de asfixia de costos se le suma el freno a las líneas de crédito productivo a tasas razonables, lo que impide encarar inversiones de actualización tecnológica o financiar compras mayoristas de materias primas naturales como lana y fibras autóctonas, insumos centrales para la identidad de su catálogo.
Desde la perspectiva del sector pyme, el factor determinante del desplome de ventas radica en la severa pérdida del poder adquisitivo de los salarios, que forzó a las familias a recortar gastos no esenciales y postergar la renovación de indumentaria. En ese sentido, los referentes del rubro manifestaron su inquietud ante las facilidades otorgadas para el ingreso de productos textiles importados desde el sudeste asiático, advirtiendo que competir contra manufacturas producidas con subsidios o mano de obra precarizada destruye el valor agregado del trabajo artesanal nacional.
La combinación de recesión prolongada y competencia externa desregulada amenaza con provocar el cierre definitivo de pequeños talleres tradicionales que preservan técnicas de tejido y confección con identidad federal, lo que empuja a decenas de artesanos y operarios calificados hacia la informalidad.
El testimonio del creador del poncho de Soledad sintetiza el drama cotidiano de miles de pequeños y medianos industriales que batallan por sobrevivir en un contexto de retracción económica severa. Lejos de las visiones optimistas que proyectan una recuperación automática sin estímulo a la demanda doméstica, los empresarios del sector textil insisten en la urgencia de establecer políticas de fomento, alivios impositivos segmentados y protección para las producciones de valor cultural y regional.





