Neuquén
El fin de los limpiavidrios: Neuquén define cambios en la convivencia urbana
La reforma del código contravencional entra en su tramo decisivo y plantea límites más claros en el uso del espacio público, junto con alternativas para abordar una problemática social cada vez más visible en la ciudad.
La ciudad de Neuquén está a un paso de redefinir cómo se vive y se circula en sus calles. En el tramo final de debate del nuevo Código de Convivencia, el foco se posó sobre una de las situaciones que más incomodidad genera entre vecinos: la presencia de limpiavidrios en esquinas y avenidas.
La concejal Victoria Fernández confirmó que la actividad no estará permitida. Pero el enfoque no se limita a prohibir. El proyecto incorpora una mirada más amplia, que contempla la realidad social detrás del fenómeno y propone alternativas concretas para quienes hoy subsisten en la vía pública.
“Dejarlo solo en una prohibición no resuelve nada”, explicó. Por eso, el esquema que se analiza combina límites firmes con herramientas de inclusión, en un intento de ordenar sin desconocer el contexto.
Uno de los puntos centrales del nuevo código es la modificación del sistema de sanciones. Hasta ahora, las multas económicas eran prácticamente la única respuesta. El problema, según admiten desde el propio Concejo, es que en muchos casos eso no genera ningún efecto.
La nueva propuesta abre la puerta a reemplazar esas sanciones por medidas alternativas: programas de inserción laboral, capacitaciones o incluso tareas comunitarias. La lógica es sencilla: si el problema tiene un trasfondo social, la respuesta no puede ser únicamente punitiva.
En paralelo, se busca dejar explícito que la actividad de limpiavidrios no estará habilitada en la ciudad. La decisión se apoya en varios argumentos: desde los conflictos que genera con automovilistas hasta el riesgo que implica para quienes trabajan en medio del tránsito.
El desafío, reconocen, está en cómo aplicar la norma sin que quede solo en el papel. Para eso, será clave la articulación entre municipio, provincia y otras áreas del Estado.
Un código nuevo para una ciudad que cambió
El debate sobre los limpiavidrios es apenas una parte de una reforma mucho más amplia. El actual Código Contravencional tiene una estructura que arrastra décadas y quedó desactualizado frente a la dinámica actual de Neuquén.
El nuevo texto busca adaptarse a una ciudad que creció, se densificó y enfrenta problemas que antes ni siquiera estaban en agenda.
Entre los cambios más relevantes aparecen:
-
Mayor peso a las cuestiones ambientales, incluyendo reparación y remediación.
-
Regulación más estricta sobre la basura y los microbasurales.
-
Nuevas herramientas frente a la contaminación visual, como pantallas lumínicas o cableado en desuso.
-
Cambios en el control de obras privadas, con sanciones que van más allá de lo económico.
Además, se intenta modernizar el acceso a la justicia contravencional. La idea es simplificar trámites, reducir la burocracia y avanzar en procesos más ágiles, incluso con herramientas digitales.
Lo que viene: tiempos y debates
El objetivo del oficialismo es que el proyecto llegue al recinto durante abril y pueda aprobarse en las semanas siguientes. No será un trámite menor: el texto deberá pasar por el conjunto de los concejales y podría tener ajustes de último momento.
Más allá de las diferencias puntuales, hay un acuerdo general en algo: la ciudad necesita actualizar sus reglas de convivencia.
En ese contexto, el capítulo sobre los limpiavidrios aparece como uno de los más sensibles. No solo por el impacto cotidiano, sino porque expone una tensión de fondo: cómo ordenar el espacio público sin perder de vista las situaciones de vulnerabilidad.
Mientras tanto, el Código de Convivencia avanza. Y con él, una discusión más profunda sobre qué tipo de ciudad quiere ser Neuquén en los próximos años.




