boca de pozo
Lucas Castelli: del “bolillero” de la enfermedad a la batalla por el trabajo y la Neuquinidad
La entrevista con Lucas Castelli dejó una imagen clara de un ministro que atravesó una enfermedad dura, ordenó el Estado en materia social y laboral, y pensó Neuquén desde la defensa del trabajo y de quienes viven y se forman en la provincia
En una entrevista con el programa “Gente de Bien”, el ministro de Trabajo y Desarrollo Humano de Neuquén, Lucas Castelli, relató cómo enfrentó una enfermedad a los 40 años sin dejar la gestión, reivindicó el empleo como gran ordenador de su vida, defendió la depuración de los planes sociales y el fortalecimiento de la Subsecretaría de Trabajo, y respaldó la estrategia de Rolando Figueroa para transformar la renta de Vaca Muerta en infraestructura, empleo y oportunidades para los neuquinos.

Castelli contó que el diagnóstico lo sorprendió “de un día para otro”, cuando se consideraba una persona “sumamente sana”, y que el impacto fue un auténtico cimbronazo para él y su familia. No se tomó licencia, siguió trabajando y se apoyó en una estructura afectiva sólida: una compañera de vida con la que lleva más de veinte años, dos hijos pequeños que se convirtieron en su principal motor y un grupo de amigos que lo acompañó en caminatas diarias, incluso bajo la lluvia. Señaló que la medicina hizo “lo que tenía que hacer” y destacó la calidad de los equipos de salud neuquinos, pero remarcó que, frente a tratamientos como la quimioterapia, el acompañamiento humano resultó decisivo para sostener el cuerpo y la cabeza.
Al repasar su historia personal, el ministro recordó su infancia en el barrio Cumelén y su adolescencia entre Neuquén y Mar del Plata, antes de partir a Buenos Aires con la ilusión de estudiar ingeniería informática. Relató que terminó cambiando de carrera, que a los 19 años ya trabajaba en una compañía de seguros y que se acostumbró a entrar a la oficina por la mañana, salir al atardecer y cursar hasta la noche. De esa etapa extrajo una idea que hoy atraviesa su gestión: “el empleo me ordenó la vida”. Por eso se definió como una persona “apasionada” de lo que hace y explicó que su vocación pública se orientó a mejorar las condiciones de empleabilidad, especialmente de los jóvenes, porque el trabajo fue la herramienta que le permitió desarrollarse y proyectarse.
En el terreno laboral, Castelli describió una Neuquén con muy baja desocupación, pero con un crecimiento marcado de personas ocupadas que buscan más horas o un segundo empleo, reflejo de la pérdida del poder adquisitivo de los últimos años. Detalló que el empleo privado registrado se sostuvo sobre tres grandes sectores: comercio, industria hidrocarburífera y construcción, con pesos similares en la estructura laboral. Sin embargo, subrayó que el comercio se convirtió en el principal motor reciente, alimentado por el “goteo” de los altos salarios petroleros que impulsan consumo, apertura de locales y llegada de franquicias, al tiempo que conviven con costos fijos elevados que exigen una administración muy ajustada.
Al hablar de Vaca Muerta, el ministro advirtió que la provincia vivió una nueva ola migratoria, con decenas de miles de personas que llegaron en cada gestión en busca de trabajo, y que esa dinámica solo podía sostenerse si la renta hidrocarburífera se transformaba en infraestructura. Respaldó la estrategia del gobernador Rolando Figueroa de convertir las regalías en rutas, escuelas técnicas, aeropuertos, conectividad digital y vivienda, y utilizó un contraste fuerte: recordó que hay regiones del mundo con abundantes recursos que terminan saqueadas y empobrecidas, y sostuvo que el desafío neuquino consiste en hacer lo contrario, administrando con responsabilidad y garantizando que los neuquinos sean los primeros en acceder a las oportunidades, sin cerrar las puertas a quienes llegan a echar raíces.
Castelli también profundizó en su vínculo político y personal con Figueroa. Recordó que lo empezó a acompañar cuando el hoy gobernador disputó internas en el MPN y que, tras la muerte de Horacio “Pechi” Quiroga, rompió con Juntos por el Cambio y participó del armado de Avanzar como parte del frente que lo llevó a la gobernación. Relató que habían firmado un acta de acuerdo con pocos ejes claros —ordenar el Estado, diversificar la matriz productiva y convertir el boom hidrocarburífero en infraestructura y empleo— y que, ya en el gobierno, comprobó que Figueroa cumplió con esas premisas en la práctica. En la entrevista destacó que, en el peor momento de su enfermedad, puso la renuncia sobre la mesa y que fue el gobernador quien le pidió que siguiera, lo acompañó de cerca y se convirtió, según sus palabras, en “la gran persona” que sostuvo tanto su rol institucional como su proceso humano.
Uno de los puntos más contundentes de la conversación fue el relato sobre el ordenamiento del Estado en materia social. Castelli explicó que, apenas iniciado su mandato, ordenó auditar los planes sociales y encontró que de unos 27.000 beneficiarios apenas se presentaban 12.000 cuando se les pedía solamente DNI y tarjeta de cobro. A partir de ese primer filtro, detectó casos de doble percepción entre Nación y provincia, beneficiarios que eran empleados públicos, cobros desde otras provincias e incluso transferencias que se seguían realizando a personas fallecidas. Sobre esa base defendió una depuración profunda, afirmó que hoy toda transferencia tiene trazabilidad y sostuvo que en Neuquén “se acabaron los gerentes de la pobreza”, aun a costa de tensiones políticas y personales.
En paralelo, el ministro reivindicó la recuperación de la Subsecretaría de Trabajo como una pieza clave del sistema laboral provincial. Recordó que la encontró con edificios deteriorados, órdenes de desalojo y sin equipamiento, y que a partir de una inversión inicial y de la propia recaudación de tasas, logró convertirla en una dependencia moderna, con vehículos para inspecciones y oficinas preparadas para atender tanto a trabajadores como a empresas. Señaló que el número de reclamos atendidos se multiplicó, que la instancia administrativa volvió a ser el lugar natural de conciliación entre sindicatos, trabajadores y empleadores, y que eso contribuyó a sostener un clima de baja conflictividad en rutas y calles, al tiempo que se avanza en la reducción del empleo no registrado, todavía alto en actividades temporales como fruticultura y turismo.
Sobre la política partidaria, Castelli se mostró menos preocupado por las etiquetas que por el proyecto. Repasó el nacimiento de Avanzar como herramienta electoral impulsada junto a Francisco “Pipi” Lepore, pero aclaró que hoy se identifica ante todo como parte del equipo de gobierno de Figueroa. Consideró que la discusión sobre si alguien es peronista, radical o MPN “está pasada de moda” y sostuvo que el criterio relevante es si una decisión mejora o empeora la vida de los neuquinos. Afirmó que no pensaba en candidaturas, que se sentía pleno en la “botonera” de la gestión y cerró con una imagen íntima: dijo que no se arrepentía de su vida, que lo único que lo obsesionó en las caminatas del tratamiento fue la idea de ver crecer a sus hijos y conocer a sus futuros nietos, y que esa vara simple y exigente es también la medida con la que juzga hoy el sentido de la política.






