boca de pozo
Milei salpicado por un supuesto aporte de U$$ 350mil para financiar campañas de desestabilización
Juan Orlando Hernández menciona al argentino como aportante para financiar operaciones mediáticas desde Estados Unidos.
Un nuevo escándalo regional comenzó a rodear al gobierno de Javier Milei luego de la filtración de audios atribuidos al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico en Estados Unidos en 2024 e indultado posteriormente por Donald Trump.
Según las grabaciones, con fuerte circulación en medios europeos, Hernández habría mencionado al presidente argentino como supuesto aportante de 350 mil dólares para financiar una estructura de operaciones mediáticas y campañas de fake news contra gobiernos de izquierda de América Latina, particularmente los de México, Colombia y Honduras.
El caso, que ya empezó a ser mencionado como “Hondurasgate” en distintos medios latinoamericanos, fue difundido inicialmente por Diario Red, el medio dirigido por el ex vicepresidente español Pablo Iglesias. Luego comenzó a replicarse en medios europeos y latinoamericanos como El País, France24, Página/12 y Perfil, entre otros.
Los audios que mencionan a Milei
En uno de los fragmentos filtrados, Hernández conversa supuestamente con el actual presidente hondureño, Nasry Asfura, y describe la creación de una estructura comunicacional radicada en Estados Unidos.
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🎙️ JOH a Asfura, en audio:
«Vamos a montar una célula informativa desde Estados Unidos. Se vienen unos expedientes contra México, contra Colombia y contra la familia Zelaya.»
La operación sería manejada por republicanos del entorno de Trump. Presupuesto inicial: 150.000… pic.twitter.com/OmRwWbBrx2— Diario Red América Latina (@DiarioRedAmLat) April 30, 2026
“Vamos a montar una célula, Presidente. Desde aquí, desde Estados Unidos, informativa, para que no nos rastreen ahí en Honduras. Va a ser como un sitio de noticias latinoamericanas”, se escucha en uno de los audios.
Luego aparece la referencia directa a Milei:
“Estuve en una llamada con el presidente Javier Milei y fue exitosa. Muy, muy buena. Yo creo que podemos hacer cosas grandes para toda Latinoamérica”.
En otro tramo aún más delicado, Hernández afirma que el mandatario argentino habría comprometido financiamiento para la operación. “Le contaba al presidente Asfura que pudimos hablar con Javier Milei y él está apoyando con 350 mil dólares también”, dice la voz atribuida al ex mandatario hondureño.
Según el material difundido, el objetivo de la estructura sería “atacar y extirpar el cáncer de la izquierda” en distintos países de la región.
El escándalo ya llegó a México y Colombia
La repercusión dejó de ser marginal en los últimos días, especialmente después de que los presidentes Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum hicieran referencia pública al tema.
La situación comenzó a tomar dimensión continental porque los audios mezclan varios elementos especialmente sensibles:
- operaciones políticas internacionales
- financiamiento no declarado
- campañas de desinformación
- vínculos con figuras investigadas por narcotráfico
Además, el caso vuelve a poner bajo la lupa la relación política e ideológica de Milei con sectores de la derecha continental y con figuras cercanas al trumpismo internacional.
Dinero negro y operaciones regionales
El episodio aparece además en un contexto incómodo para la Casa Rosada, atravesada por investigaciones judiciales sobre patrimonio, presuntos sobresueldos, financiamiento irregular y vínculos con operadores del mundo cripto.
La polémica reavivó críticas sobre el discurso libertario respecto del dinero informal y la evasión. Milei llegó a sostener públicamente que “los evasores son héroes que escaparon de las garras del Estado”, una frase que la oposición suele recuperar cada vez que aparecen sospechas sobre circuitos paralelos de financiamiento.
Por ahora, el Gobierno argentino no realizó comentarios oficiales sobre los audios ni sobre las acusaciones que comenzaron a circular en medios internacionales.
Tampoco hubo desmentidas formales de la Casa Rosada respecto de las conversaciones atribuidas a Hernández.
Mientras tanto, el “Hondurasgate” ya empezó a transformarse en algo más que un episodio marginal de redes: se convirtió en otro frente político incómodo para un gobierno que atraviesa semanas marcadas por denuncias, filtraciones y crecientes interrogantes sobre el funcionamiento de su entramado político y financiero.




