Política
El secretario de Estado del Vaticano enfrió las expectativas sobre la gira del papa León XIV: «Hay que esperar»
El cardenal Pietro Parolin advirtió que la gira dependerá de la evolución médica del Pontífice.
El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, enfrió las expectativas sobre la concreción inmediata de la gira pastoral del papa León XIV por Sudamérica e impuso una postura de máxima cautela institucional tras la cirugía a la que fue sometido el pontífice. Frente a las crecientes consultas sobre si el Santo Padre podrá arribar a la Argentina, Uruguay y Perú a comienzos de noviembre como estaba pautado, el principal funcionario de la Santa Sede advirtió que «hay que esperar» y sentenció: «Eso dependerá de cómo vayan las cosas. Hay que dejarlo tranquilo, por ahora todas son conjeturas».

La advertencia de Parolin representó el primer pronunciamiento político de peso de la curia romana que pone en suspenso formal el calendario internacional del Papa, abriendo el escenario hacia una eventual postergación. Aunque los partes médicos confirmaron que León XIV se levantó, desayunó e inició sesiones de fisioterapia con respuesta motora favorable, el jefe diplomático de la Iglesia remarcó que el proceso apenas comienza: «Sigo preocupado, pero confío en los médicos. Si es necesario reorganizará el pontificado. Van apenas dos días desde su internación. No podemos hacer previsiones».
En esa línea, el purpurado explicó que cualquier resolución definitiva sobre los traslados quedará supeditada al alta hospitalaria y a las recomendaciones expresas de los profesionales de la salud respecto al esfuerzo físico que demandan los vuelos transoceánicos y los actos multitudinarios. «Imagino que si todo va bien, si la situación se desarrolla como habían previsto al comienzo, el viaje se hará. Si después hay novedades… eso no lo podemos prever», concedió Parolin, insistiendo en que la prioridad excluyente de la Santa Sede es asegurar la recuperación del pulmón intervenido.

Las declaraciones vaticanas llegaron a la Casa Rosada y a las provincias de Buenos Aires y Córdoba, donde las autoridades gubernamentales y eclesiásticas mantenían activos los dispositivos de seguridad, logística y protocolo para las 17 actividades oficiales programadas entre el 8 y el 11 de noviembre. En los despachos ministeriales argentinos ya se barajaba la hipótesis de un cambio de fechas, respaldando la premisa de que la salud del Pontífice prima sobre cualquier compromiso de Estado previamente acordado.
Con las audiencias suspendidas en Roma y el líder de la Iglesia Católica bajo observación clínica estricta, la confirmación de la escala argentina ingresó en una fase de compás de espera. El pronunciamiento de Parolin desactivó el triunfalismo de las últimas horas y trasladó la definición final a los informes médicos de la próxima semana, momento en que el Vaticano resolverá si mantiene en pie la histórica visita o si dispone una reprogramación integral de su agenda regional.





